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2008-07-23
15:03
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Eneko y Miyuki: testimonios de una aventura
El día en que todo empezó
Todo comenzó una noche en un bar de Vitoria-Gasteiz ubicado cerca de uno de los cantones de la calle Zapatería. Eneko estaba reunido con su cuadrilla de amigos y el tema estrella de conversación eran los viajes. Él escuchaba atento las crónicas y reflexiones de sus amigos y ahí comenzó su curiosidad por abandonar todo y emprender la aventura. Era sólo una idea loca.
Ya en casa, volvió le asaltó de nuevo la idea de viajar, lo maravilloso que resultaría vivir todas esas experiencias de primera mano y acercarse a un mundo que resultaba tan lejano. Justo había terminado su carrera de Magisterio y ni le apetecía ni se sentía con fuerzas de prepararse para las oposiciones municipales, ya que ello suponía entrar en una rutina de la que sería difícil salir. Volvió la mirada hacia la mesita de noche. Allí tenía un libro de fotografía del brasileño Sebastião Salgado, que al día siguiente debía devolver a la biblioteca. Reflejaban nuevos paisajes, personajes, culturas que llamaban especialmente su atención. Es entonces cuando se dijo: ¿por qué no puedo estar yo allí?. La pregunta fue decisiva y la respuesta muy clara: mañana mismo empiezo con los preparativos.
Pese a la incredulidad de sus amigos y familiares la decisión estaba tomada. Todo el mundo le decía "Eneko, estás loco", pero ello no era un impedimiento para llevar adelante su idea. Es así, que se marcó como primer objetivo pedalear hasta Estambul, lugar que ya había visitado antes pero que no había podido apenas disfrutar. Esta primera etapa le marcó: "es algo único, puedes sentir y hacer el mundo a tu tamaño". La chispa de la curiosidad ya se había prendido. Su vena aventurera le llevaron a proseguir la hazaña por tierras asiáticas, australianas, neozelandesas, etc. Todo ello en aproximadamente dos años: una media de 6-7 horas pedaleando, 120km por día.
La próxima parada fue Brasil; este destino supuso un gran cambio, no sólo por tratarse de otro continente, sino porque allí conocería a la que hoy es su mujer y junto a la que espera un bebé para finales de año.
Los grandes momentos suceden cuando menos los esperas, de manera muy fugaz.
Dos personas, un mismo sueño
Miyuki llevaba apenas cerca de un mes estudiando español. Asistía a clases semanalmente y varias veces al mes el centro organizaba días culturales. Fue en uno de esos encuentros el protagonista era Eneko. Una semana más tarde y tras haber quedado toda la semana posterior a la charla, Eneko y Miyuki paseaban por la costa en tren. Fue durante ese pequeño viaje dónde llegó la pregunta trascendental de Eneko a Miyuki: ¿te vienes conmigo?. Aunque la respuesta implicaba cambios muy profundos, sobre todo para Miyuki, la respuesta no podía ser negativa: el proyecto era fascinante y Eneko el hombre ideal.
Así, tras pasar el difícil trago de tener que contarle a la familia que prácticamente de un día para otro Miyuki abandonaría su vidapara emprender una vida con un jóven alavés al que apenas conocía. Eneko también se comprometió a dejar su viaje. Así juntos regresaron a Vitoria-Gasteiz. Dos años después continuaron aquel viaje que habían dejado a medias.
Juntos
Se marcaron un plazo de 10 años para recorrer el mundo en bici y aprovechar la experiencia no sólo para conocer nuevas tierras, gentes y culturas, sino también para acercar al mundo una visión diferente a lo que estamos acostumbrados: mostrar las desigualdades, participar en proyectos de ayuda social y colaborar con iniciativas que ayuden a crear un mundo mejor. De este modo, el viaje partió desde Ushuaia, recorriendo la patagonia argentina, pasando por Uruguay, Brasil y finalizando -de forma temporal- en Caracas.
En Venezuela no es que hayan decidido abandonar esta hazaña, sino que un nuevo acontecimiento ha trastocado sus planes: van a ser padres. Fue precisamente en la Euskal Etxea venezolana de Caracas donde anunciaron la feliz noticia. Es por ello, que han decidido regresar a Vitoria-Gasteiz, lugar donde nacerá y criarán al bebé dejando para un futuro el retomar la aventura.
Por el momento, residen en una casa que los padres de Eneko tienen en Vitoria-Gasteiz, que ya han acondicionado para la larga estancia. No tienen planes a corto plazo, pero por el momento están trabajando en la elaboración de un documental sobre la experiencia vivida con la multitud de material que han recopilado a lo largo de todos estos años.
Tres años de viaje y un sinfin de historias
En los más de tres años juntos, han sido muchas las vivencias y anécdotas. Han tenido que lidiar con aguaceros torrenciales, con el calor de un sol asfixiante... pero también ha habido momentos únicos y sobre todo, personas especiales. Recuerdan dos anecdotas que serán dificles de olvidar. Una vez tuvieron que bajar un puerto sin frenos, alcanzando una velocidad de casi 60km/h, teniendo que invadir el carril contrario para no caer por el precipicio. Afortunadamente, el inicio de la cuesta al final del puerto evitó una tragedia.
Destacan de la experiencia que lo que más les ha chocado ha sido constatar la extrema pobreza de algunas comunidades, la actuación ofensiva y agresora de ciertos gobiernos hacia los mismos. Sin embargo, en la balanza pesan más los buenos momentos, el haberse conocido y estar juntos, el tener tantos y tantos buenos amigos repartidos por el mundo y el futuro bebé; sin duda esta última razón lo mejor que les podía pasar.
A project by the Basque Studies Society
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