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Raúl Soutelo Vázquez
Santiago de Compostela, Spain.
2009-07-23 13:33
Last modified: 2009-07-23 13:33
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Cómo recuperar las cartas familiares de los emigrados y qué hacer con ellas

Algunas posibilidades, temas y problemas de la documentación epistolar en el estudio de las migraciones.

Reflexionaremos sobre aspectos metodológicos de los estudios migratorios con fuentes personales generadas por los propios emigrantes y conservadas en los archivos familiares. Desarrollaremos la comparación con los archivos italianos y asturianos, partiendo de las experiencias de recuperación e investigación con estas fuentes en Galicia, para extraer conclusiones que sean aplicables en otros ámbitos geográficos a un triple nivel. 1. La localización de familias con emigrados que puedan conservar epistolarios, fotos y memoria oral del fenómeno, a través del CERA, de la comunidad escolar de los centros de primaria y de secundaria, de los padrones municipales de habitantes y, finalmente, de las asilos de ancianos y asociaciones de Tercera Edad. 2. El análisis de esos epistolarios para una explicación a escala microsocial del por qué, cuando, cómo y a dónde se produjo la emigración en los escenarios locales concretos y en las familias de origen que nos interesen. Analizaremos la información que ofrecen las cartas de los emigrados en lo que se refiere a las causas de la partida, los factores que influyeron en la elección del destino, los mecanismos posibilitadores del viaje, la elaboración de una identidad individual y colectiva de si mismos y de los otros colectivos con los que interactuaron los emigrantes, al funcionamiento interno de las redes microsociales, a su integración en los espacios laborales y sociales de los países de destino, y, finalmente, a los conflictos entre la progresiva individualización de los proyectos de vida de los emigrados y las estrategias reproductivas de sus familias de origen. 3. La conservación y catalogación de estas fuentes escapa ya al investigador una vez que deposita la documentación, que él recuperó y estudió, en instituciones como el Museu del Pueblu de Asturies, el Arquivo da Emigración Galega o la pleyade de centros de este tipo que existen en Italia. El desafio está en que sean capaces de retroalimentar el proceso de recuperación de la memoria social mediante iniciativas como la desarrollada por la Asociación Etnográfica Bajo Duero en colaboración con la UNED y la Diputación de Zamora o el Proyecto Didáctico Antonio Fraguas del Museo do Pobo Galego al amparo del cual realizamos un Taller de Historia Local en nuestro centro docente durante el curso pasado.

Intruducción [1] .

Las cartas familiares de los emigrantes constituyen, junto con sus fotos y diarios autobiográficos, tres de los elementos principales de la memoria social de la emigración. Son documentos personales que aún existen en los archivos familiares y sólo se requiere paciencia, un poco de suerte y cierta táctica para localizarlos y recuperarlos para la Historia. La cuestión que surge, entonces, y que abordaremos a lo largo de este trabajo, es si esas fuentes epistolares aportan datos relevantes para el estudio de las migraciones. Expondremos, primero, los métodos que estamos empleando para localizar esos epistolarios familiares de los emigrados. Reflexionaremos, después, sobre la relevancia de la información que aportan estas fuentes personales, para estudiar el fenómeno migratorio desde la microescala de las relaciones familiares, vecinales y étnicas que reflejan las epistolas de los emigrantes. Y presentaremos, finalmente, un ejemplo de trayectoria migratoria familiar recuperada a través de las cartas enviadas por Manuel Bargiela desde Buenos Aires a su hermano Antonio, que vivía en Salvaterra de Miño (Pontevedra).

 

1. Las cartas como parte de la memoria familiar y colectiva de la emigración.

El interés de los investigadores por las fuentes cualitativas (epistolares, autobiográficas, orales, etc) que constituyen las principales formas de la memoria familiar y social, es una de las características más destacadas de las tendencias historiográficas de las dos últimas décadas, en general y más aún, en lo referente a los estudios migratorios. Precisamente en este ámbito, se ha reflexionado mucho, sobre las posibilidades y limitaciones heurísticas de estos documentos personales como fuentes históricas, en relación a su naturaleza y subjetividad, pero es necesario superar el corsé positivista de la pretensión de objetividad de la historiografía y asumir que esas fuentes representan la memoria y, en cierto modo, reflejan la construcción identitaria de las personas que vivieron los procesos históricos que ahora investigamos.[2]

Las cartas de los emigrantes reflejan el enfoque personal, las percepciones e imágenes elaboradas por quienes las escribieron, o dictaron, sobre sus vivencias y experiencias individuales. Pero dichas epístolas no conducen, por si solas, a la reconstrucción comprensiva de los procesos migratorios, sino que debemos situar los datos que ofrecen en los contextos históricos (fundamentamente macroeconómicos y microsociales) en los que desarrollaron sus proyectos de vida los emigrantes y las familias que produjeron esta documentación. Cartas, postales dedicadas al dorso, recuerdos orales y autobiografías escritas constituyen, en cierto modo, las celulas primarias para elaborar una historia social de la emigración, porque recogen las percepciones y los sentimientos que tuvieron esas personas que emigraron y sus relaciones con los familiares que dejaron atrás. Pero su utilización como documento historiográfico exige un esfuerzo hermeneutico por parte del investigador, para explicar e interpretar los datos que ofrecen esas fuentes personales, vinculando la secuencia de las acciones individuales que describen y del ciclo de vida de las familias de referencia con los contextos económicos, sociales y culturales que codeterminaron su emigración como parte de los proyectos vitales de aquellas personas. Se trata, en definitiva, de contextualizar esas cartas de emigrantes en el tiempo de la Historia.[3]

Es cierto, por una parte, que la memoria oral, los diarios autobiográficos y la correspondencia epistolar, permiten captar las relaciones e interacciones entre los diferentes actores sociales y las peculiaridades de los procesos de formación de sus identidades colectivas. Pero esta reivindicación de las fuentes personales y de las metodologías cualitativas de investigación que utilizamos en ciencias humanas y sociales, no debe convertirse en una suerte de patente de corso posmoderna. Debemos establecer, en principio, cuales son los objetivos que determinan nuestra elección de esas fuentes, métodos, perspectivas y escalas de observación del fenómeno social que pretendemos estudiar. Distinguiendo, en primer lugar, las construcciones de la memoria social a posteriori, del comportamiento estratégico de los actores en el espacio social formado por las relaciones que mantenían en las redes familiares, vecinales y de paisanaje en sus lugares de origen y de destino.

Estas fuentes indican que las causas de la emigración variaron desde la simple necesidad de conseguir recursos externos para la familia de origen, sobrada de miembros, escasa de tierras y dependiente de las famosas remesas de los emigrados, hasta los incentivos personales de quienes emigraban, para alcanzar mejores oportunidades laborales y de vida o, simplemente, para evitar la prestación del servicio militar en un ejército español bastante impopular y empantanado, sucesivamente, en las guerras coloniales de Cuba y de Marruecos. La emigración es, desde esta perspectiva, una más de las estrategias de adaptación al mercado y de resistencia al Estado de que disponían las personas de ‘familias corrientes’ para sobrevivir e intentar mejorar sus condiciones labores y de vida.

El problema radica en cómo analizamos esas estrategias reproductivas, porque las fuentes fiscales no informan sobre la complejidad de los procesos internos que marcaron la evolución de las familias de los sectores populares en las sociedades modernas y contemporáneas. Una vía alternativa es observar cómo diseñaron y realizaron sus proyectos migratorios los miembros de dos generaciones de una misma familia en el contexto de su espacio social y de las estrategias de reproducción social que desarrollaron durante el ciclo de vida del grupo doméstico de referencia. Pero no se trata, solamente, de conocer a microescala cuales fueron las trayectorias laborales y sociales de algunos de los millones de personas que emigraron sino, también, de analizar las consecuencias que tuvo su partida, el envío de remesas y el retorno de buena parte de ellos. Las cartas remitidas por los emigrados, a sus familiares y demás personas con las que mantenían relaciones fuertes a pesar de la distancia, son, por ello, un instrumento privilegiado para que los investigadores podamos acceder a ese complejo mundo de las relaciones intrafamiliares y microsociales que mantuvieron los emigrantes por encima de los océanos que les separaban.

Muchos de los argumentos a favor de la importancia que tiene recuperar esas correspondencias de los emigrantes son tan simples como evidentes. Es sabido, por ejemplo, que esas cartas eran uno de los mecanismos realimentadores del éxodo migratorio porque difundían información sobre oportunidades laborales, mantenían las relaciones personales fuertes que activaban las cadenas migratorias, producían un efecto demostración e inducían la comparación entre los niveles de empleo, salarios y de vida entre los lugares de origen y los potenciales destinos migratorios. Parece razonable, pues, estudiar esas cartas para comprobar si desvelan las pautas, objetivos y mecanismos migratorios que utilizaron el emisor y otros miembros de su red microsocial. Otro argumento, de cierto peso, es que las informaciones contenidas en esos epistolarios nos permiten situar a los emigrantes en su red de relaciones y en los ámbitos de su actuación.

Obviamente, para estudiarlas es necesario disponer, en primer lugar, de series homogéneas de cartas remitidas por emigrados a sus familiares directos, parientes y vecinos que permanecían en las casas y explotaciones del ‘viejo país’ o que también habían emigrado a otros destinos, puesto que muchas familias establecieron auténticas redes triangulares con el Caribe (Cuba, México, Florida) y con el área del Plata. Se requiere, en segundo término, que estas cartas contengan informaciones de interés para estudiar aspectos microsociales de la emigración. Por lo regular, ofrecen una visión directa de las expectativas y proyectos de vida de los emigrantes, del coste personal que tuvo su adaptación a los escenarios económicos, laborales y sociales de los países de destino y del funcionamiento interno de las redes migratorias en las que actuaron. [4]

Las cartas de los emigrados demuestran, en definitiva, el transnacionalismo de aquellas personas, que partieron de miles de pequeñas aldeas de Asturias, Euskalerría, Galicia o Italia, por ejemplo, poseían escasa instrucción y poca cualificación profesional, pero disponían de sólidas relaciones microsociales que facilitaron su integración laboral y social en los países que escogieron como destino. La recuperación de esa producción epistolar de los emigrados y su utilización como fuente para el estudio de las migraciones es el mejor ejemplo de la superación del debate sobre las perspectivas macro y micro en este ámbito historiográfico. Supone aceptar, de un modo implícito que la escala de observación de los fenómenos sociales está determinada, la mayor parte de las veces, por las posibilidades heurísticas de las fuentes de que disponemos los investigadores.

 

2. Estrategias de localización y recuperación de las cartas de los emigrantes.

La recuperación y el estudio de las cartas de los emigrantes tiene una larga tradición en la literatura internacional sobre migraciones, que arranca con las obras clásicas sobre los inmigrantes polacos (Thomas y Znaniecki, [1918] 1958; Kula y Wtulich, 1986) y se consolida con los trabajos de Samuel Baily y Franco Ramella (1988), de E. Franzina y de A. Gibelli (sobre la producción epistolar de los italianos emigrados en Argentina, Estados Unidos y Brasil). Los métodos que han utilizado diversos autores para recuperar las cartas de los emigrantes son muy variados y están en relación con la propia naturaleza de la relación epistolar que las produjo, como veremos a continuación. Pero todos ellos han influido en que esa recuperación de la documentación epistolar fuese total o parcial y, consecuentemente, en los límites de las informaciones que contienen dichas cartas. Es importante, por ello, que analizemos, antes de nada, esas diferentes formas de recuperación de las cartas de los emigrantes, porque permite relacionar su contenido, los motivos que la produjeron y la conservación selectiva o completa de esos epistolarios en función del tipo de institución o archivo donde podemos encontrarlas.


2.1. La relación entre el tipo de archivo donde se conservan las cartas, su recuperación y el contenido.

Los archivos públicos y en particular los de tipo policial o militar han conservado todas las cartas que recibieron a través de la censura o porque nunca se entregaron en su destino y su consulta será completa, dentro de los límites que marque la legislación. Dado que son muchos los ejemplos de documentación epistolar que se conservan y se han recuperado en este tipo de archivos, solo repasamos, sucintamente, los casos más destacados. Comenzando por las “cartas de llamada” que remitían los emigrantes residentes en Indias a sus familias, acompañando las licencias de embarque durante la época colonial, que aparecieron en los diferentes ramos del Archivo de Indias, pero no constituyen series homogéneras de cartas familiares. Se han publicado, también, los epistolarios conservados en los archivos de familias acomodadas y en el Archivo Diocesano de Pamplona, que corresponden al Siglo de las Luces y ofrecen una mayor amplitud temática y una menor variedad de remitentes, porque aparecen ya muchas cartas de las mismas familias (Zaballa, 1999: 83-99). [5]

La situación cambia, radicalmente, en el caso de los archivos privados de tipo familiar. La correspondencia recibida fue conservada íntegramente cuando la recibía el padre o la madre del emisor emigrado, como aconteció, por ejemplo, en el caso de la familia Sola (Baily y Ramella, 1988). Las cartas eran un icono que activaba el recuerdo de los hijos ausentes y esto explica la riqueza cuantitativa de los epistolarios conservados por los padres o hijos de quienes enviaron las cartas. Esa conservación fue selectiva, por el contrario, cuando el receptor era un hermano o outros familiares, que estaban más preocupados por los problemas de la vida cotidiana y, fundamentalmente, por la gestión de la explotación familiar, por la división del patrimonio a heredar y por la administración delegada de los bienes que conservaban los emigrados en sus aldeas de origen. Estos asuntos y las noticias sobre cambios en la situación familiar por nacimientos, bodas o defunciones eran los temas importantes para los receptores y por eso conservaron sólo las cartas que se referían a esas cuestiones. Atendiendo a estos factores, esbozamos la siguiente clasificación.

Cuadro 1: Tipología de la recuperación y conservación de la documentación epistolar de los emigrantes Conservación de las cartas Emisor/receptor Recuperación Causa Tipo Archivos Emisores Autor Fechas Nº
Censura estatal y pérdida de correo Todas las censuradas y no entregadas Vecinos, hijo/padres, hermanos Públicos Polacos W. Kula 1890/1900 367
Publicación en la prensa coetánea Completa: todas las publicadas Emigrado/lectores Hemero-gráficos Italianos Franzina 1876/1902
Solicitud de consulta o donación a las personas que las conservan Selectiva: todas las que conserven o permitan consultar Emigrados/Znaniecki Archivos familiares Polacos Thomas y Znaniecki 1918 e ss.
Hermanos Borrajo Recuperación propia para la investigación del autor 1908/1956 69
Fernández Boán 1938/1967 41
Hijo/padres González 1950/1965 146
Lozano 1915/1920 8
Naveiras 1919/1972 255
Padres/hijos Requejo Babarro 1923/1957 23
Nóvoa Hermida 1932/1957 18
Rodríguez Pérez 1930/1970 75
Vázquez Lois 1946/1970 84
Oreste y Abel Sola Baily y Ramella 1901/1922
Borrajo Recuperación propia para la investigación del autor 1908/1956 69
Fernández Boán 1938/1967 41
Vázquez Lois 1946/1970 84
Feijóo Catoira 1923/1940 13

Elaboración propia a partir de los autores citados, que recuperaron dicha documentación epistolar del modo indicado. Notas: en la columna ‘fechas’ consignamos las de comienzo y final de la relación epistolar en el caso de los epistolarios que hemos recuperado nosotros hasta ahora; en Nº. se indica la cantidad de cartas recuperadas.

Debemos tener en cuenta, por otra parte, que las cartas constituyen un género con unas dimensiones y unas convenciones propias. Son una forma de literatura popular, que posee una ritualidad derivada del tipo de comunicación, casi coloquial, que se establece entre emisor y receptor cuando existía entre ellos una relación preemigratoria fuerte. La relación entre emisor y receptor condiciona la conservación (selectiva o completa) de los epistolarios y el contenido de los mismos. En función de este criterio podríamos establecer una tipología de los epistolarios familiares, porque esa relación afecta a un doble nivel: los temas que tratan en sus correspondencia y a la profundidad o el enfoque con el que lo hacen.

Hemos aplicado la metodología típica de los etnógrafos y antropólogos para recuperar fuentes personales y familiares con las que complementar las informaciones cuantitativas de los archivos convencionales. Nuestro objetivo es entender mejor los proyectos de emigración y retorno dentro de las estrategias reproductivas y del ciclo de vida de las familias de origen y de creación de las personas emigradas[6] . Comenzamos realizando entrevistas en profundidad a las personas que habían emigrado y/o retornado, o a sus familiares para recuperar la memoria oral de esa experiencia. Cuando ya hemos establecido una mínima confianza, pedimos que nos enseñen las cartas, fotos y otros documentos familiares que conserven. Para extender el área de búsqueda y sistematizarla en la escala de un ayuntamiento formado por varias parroquias, hemos recurrido a las comunidades escolares, el Censo de Residentes Ausentes, los padrones de habitantes, las relaciones familiares y amicales, las residencias y asociaciones de la tercera edad. Todas estas redes relacionales nos remitieron, en última instancia, a las familias de los emigrados que conservaban esos epistolarios, junto con sus fotos y la memoria oral de la peripecia migratoria de sus antepasados. Sólo su generosidad al compartir con nosotros sus recuerdos y confiarnos temporalmente los documentos que constituyen la memoria de sus familias, para que pudiésemos reproducirlos, hicieron posible que alcanzásemos resultados positivos en nuestro trabajo. [7]

 

2.2. La recuperación de las cartas a través de las comunidades escolares, padrones de habitantes y asilos de ancianos.

Hemos obtenido los mejores resultadados en lo que se refiere a la localización de documentación epistolar en los archivos familiares, entregando una ficha con preguntas elementales a nuestros alumnos de Secundaria, para que las formulen a sus abuelos y vecinos de más edad.[8]

El vaciado sistemático de los padrones municipañes de habitantes ofrece, además de los consabidos datos susceptibles de análisis cuantitativo, la imagen de muchas familias divididas por la emigración de varios de sus miembros, que pueden ser las más interesantes, a priori, para estudiar la emigración en cadena, diferida en el tiempo, femenina, etc. Como esas fuentes municipales ofrecen la dirección de los miembros de la familia que no habían emigrado en aquel momento, intentamos localizarles, preferentemente a quienes permanecieron en la casa paterna a la que irían llegando las cartas y fotos de los emigrados, y establecer contacto con ellos. [9]

Comprobamos, después de realizar varias catas en diversas residencias de ancianos, que estas personas no acostumbran a ser buenos informantes debido a los devastadores efectos que ha causado la descontextualización de su espacio social de origen sobre su memoria. Las emergentes asociaciones de jubilados y tercera edad ofrecen más posibilidades de recuperar sus recuerdos orales, documentación escrita y fotográfica e incluso de animarles a que empleen su tiempo libre en escribir sus memorias. De hecho, ya se están convocando premios para autobiografias, que son iniciativas muy oportunas en la medida que provocan el recuerdo y la conservación escrita de experiencias vividas en los contextos históricos del siglo pasado, retroalimentando ese proceso de recuperación de la memoria social de la emigración. [10]



2.3.
La recuperación de las cartas a través del Censo de Residentes Ausentes y de los foros de Internet.

El controvertido, y no siempre actualizado, CERA nos ofrece la dirección de los naturales de cada ayuntamiento ausentes en cada destino, de modo que podemos remitirle una carta explicando el motivo de nuestro estudio y la documentación e informaciones que requerimos [11]. Establecido este primer contacto, las respuestas variaron desde la parquedad más absoluta o la suma de tópicos, hasta el envío de memorias de vida cuidadosamente elaboradas con fotografías e, incluso, cartas recibidas y trascritas por los descendientes de los emigrados. En todo caso y para “agotar la fuente”, hemos dirigido una segunda carta, ya a título particular por correo convencional o electrónico, solicitando que respondiesen a un cuestionario pensado para que elaboren su autobiografía o memoria de vida escrita.[12]

Hemos ‘colgado’, también, una carta similar en los foros de emigrantes gallegos y descendientes de estos, que tienen más visitas en la Red y estamos obteniendo interesantes materiales, tanto desde América como en la propia Galicia. El más significativo de ellos es, de momento, la recuperación del epistolario familiar de los Bargiela, emigrados desde Salvaterra de Miño (Pontevedra) a Argentina a finales de la década de 1940, gracias a la impagable ayuda de Vanesa Martínez Ojea y de su prima Claudia Bargiela Alonso. Aquella recuperó en la casa familiar y transcribió las cartas recibidas por su abuelo Antonio del hermano emigrado en Buenos Aires y la nieta de este reconstruyó la saga migratoria de la familia a través de la memoria de su padre y abuela. Su entusiasmo y las posibilidades de trabajar en equipo desde la distancia, que ofrece el correo electrónico, permitieron obtener los resultados que exponemos en la parte final del texto. Pero queremos apuntar, antes, algunas reflexiones al hilo de lo ya expuesto.


3. ¿Para que sirven las cartas de los emigrantes?. Ciclo de vida, proyecto migratorio y red microsocial de una familia gallega emigrada en Buenos Aires, como ejemplo de la aportación de la correspondencia familiar en el estudio de las migraciones.

La información que ofrecen las cartas familiares de los emigrados permite analizar las múltiples causas de la partida, los factores que influyeron en la elección del destino, los mecanismos posibilitadores del viaje, la elaboración de una identidad individual y colectiva de si mismos y de los otros colectivos con los que interactuaron los emigrantes. La comunicación epistolar refleja, también, el funcionamiento interno de las redes microsociales, la integración de los emigrantes en los escenarios laborales y sociales de los países de destino, y, finalmente, los conflictos intrafamiliares que suele generar la progresiva individualización de los proyectos de vida de los emigrados frente a las estrategias reproductivas de sus familias de origen.[13]

Es una perspectiva de análisis microsocial y familiar que se ampara en el cambio de paradigma en los estudios sobre migraciones y, más en concreto, en el estudio de las redes microsociales y del espacio social en el que actuaban los inmigrantes, que eran los marcos principales de las relaciones que mantenían los emigrantes, tanto cons sus lugares de procedencia como en los ámbitos sociales a los que llegaron para trabajar y vivir. Este microanálisis de los proyectos y de las experiencais migratorias de las personas ofrece la primera respuesta a la cuestión de la utilidad investigadora de las cartas familiares de los emigrantes, porque reflejan las relaciones familiares y microsociales ‘fuertes’ que existían entre emisores, receptores y terceras personas que aparecen en la producción epistolar de los emigrantes. [14]

Las cartas que escribieron los emigrantes a sus familias fueron, durante mucho tiempo, el principal instrumento para mantener la comunicación y la gestión de los intereses individuales y familiares por encima de las distancias. Son, por ello, parte de la memoria colectiva de las migraciones y nos remiten, fundamentalmente, a los proyectos de vida de los emigrados, sus trayectorias laborales y su integración social en el país de destino (matrimonio, relaciones étnicas, sociabilidad, etc). Aparecen, también, otros temas vinculados a la relación económica y afectiva que mantuviese el emigrado con su familia de origen, con sus parientes y con otras personas, emigrados o no, que formaban parte de la red social en la que actuaban sus emisores. Esas imágenes están extraídas de la correspondencia epistolar que mantuvieron con sus familiares de casa y del recuerdo de aquellos días, que ellos mismos reelaboraron cuando les entrevistamos. La ‘objetividad’ de estas fuentes es indemostrable, su representatividad respecto de las pautas generales del colectivo inmigrado puede ser nula y, sin embargo, este no es el problema que presenta la documentación epistolar. Los emigrantes describen en sus cartas y reconstituyen en sus recuerdos (Halbwachs, 2004: 36), las experiencias laborales, la vida cotidiana en sus pensiones y hogares, y, en general, la multidimensionalidad de las relaciones microsociales que establecieron durante su estancia en Argentina (Moya, 1996: 298-299). Podemos contrastar sus datos con las conclusiones, más generales y representativas, de los estudios existentes sobre las dinámicas laborales, residenciales, matrimoniales y los procesos de formación de la identidad étnica de los grupos inmigrados. Pero muchas de esas investigaciones olvidan que están analizando los proyectos y las trayectorias vitales de las personas a lo largo del ciclo de vida de sus familias y en contextos de oportunidades macroeconómicas y microsociales, que fueron cambiando a varios niveles durante un tiempo vivido que no coincide exactamente con el tiempo de la Historia.[15]

Expondremos, en la última parte de este trabajo, algunas de las percepciones que tuvieron los inmigrantes gallegos arribados a Argentina en la década de 1950 sobre la realidad económica y social que vivía, entonces, el país que les acogía[16]. Su región de origen experimentó un fortísimo éxodo rural desde la década de 1950, reactivando la tradicional emigración a América Latina y dirigiéndose a nuevos destinos en Europa Occidental y en Cataluña, Madrid y Euskadi, que eran las áreas españolas que estaban industrializándose en aquellos años. Esa situación ayuda a endender que los emigrantes gallegos se esforzasen por integrarse en la sociedad porteña que les ofrecía unos niveles de vida muy superiores a los que podrían disfrutar en sus contextos sociales de origen en aquella Galicia de la posguerra. Las informaciones epistolares que intercambiaban les permitían establecer comparaciones, como veremos en el caso de los hermanos Bargiela de Salvaterra de Miño (Pontevedra), cuyas cartas nos permitirán estudiar un ‘caso’ representativo de la emigración de ese ayuntamiento pontevedrés, tanto por el destino que escogieron, como por el tipo de emigración que realizaron. [17]


3.1. La familia de origen y la red microsocial de los Bargiela.

La República Argentina fue el principal destino migratorio de los españoles y, también, de los gallegos a lo largo del siglo pasado. En el caso de Pontevedra, existía una fuerte tradición migratoria hacia Buenos Aires desde mediados del siglo XIX, que se realimentó por las redes microsociales durante varias generaciones. Facelas Américas en Buenos Aires fue el proyecto vital de miles de gallegos y la ciudad rioplatense formaba parte del espacio social de sus familias de origen, que ya habían enviado allá a algunos de sus miembros durante las generaciones anteriores. Así lo hicieron las dos familias pontevedresas cuya producción epistolar hemos recuperado gracias a la generosa ayuda de sus miembros más jovenes. Ambas ‘casas’ eran vecinas del mismo barrio en la parroquia homónima de ese ayuntamiento pontevedrés, y reforzaron su amistad con el matrimonio doble de sus hijos Antonio y Manuel Bargiela Fuentes con Encarnación y Arminda Porto Gayoso. [18]

Arminda Porto Gayoso emigró a Argentina en 1948, con su hermana Rosa y los respectivos hijos de ambas, reclamados por Benito, que era el hermano mayor de aquellas. Manuel Bargiela llegó al año siguiente, reclamado por su primo Laureano Bargiela y se casó, al poco tiempo, con Arminda. Manuel había trabajado como peón en la construcción de la línea ferroviaria Zamora-Ourense-A Coruña, en los años de la inmediata posguerra, como explica él mismo en la primera carta que remite a su hermano caundo necesita gestionar la jubilación.

[Buenos Aires 2 Enero 1967] ... Me consideran la antigüedad para la Jubilación desde el 3 de Junio de 1941 [...] me hicieron fijo el 16 de Enero de 1946 [...] los 4 años y 8 meses que me endica la planilla son los reconocidos como eventual regularizado a fijo [...] as que pedi la excedencia el 18 de Febrero de 1949 serian 3 años [...] te acuerdas que no queria ir a Barbantes fuy animado por ti y por el finado Perfecto [...] era una miseria me refiero al sueldo.

El hecho de que Manuel Bargiela emigrase dentro de la red familiar de su padre, reclamado por su primo Laureano, concuerda con la tesis de que las relaciones entre miembros de la familia nuclear, que acostumbraban a ser las más fuertes y duraderas, se activaban cuando se producía la movilidad espacial y laboral, porque ofrecían ayuda mutua para encontrar empleo y residencia a los emigrantes recién llegados (Bott, 1990: 108, 133, 142-143 y 166-167). Con la marcha de Manuel, su hermano Antonio se convirtió en el hombre de la casa y mediador de los asuntos familiares, encargándose de cuidar a su madre, ya viuda y a su hermana Isolina, que estaba enferma[19]. Actuó, en lo sucesivo, como apoderado de los bienes de su hermano Manuel y de sus cuñados Arminda, Benito y Rosa Porto Gayoso, que también habían emigrado a Argentina. Se convirtió, de este modo, en la persona con mayor densidad de relaciones en el vértice gallego de esta red familiar, gestionando los intereses de los familiares y parientes emigrados a través de una comunicación epistolar frecuente que duró más de treinta años (1955 a 1989). Las cartas que conservó Antonio permiten reconstruir, en parte, las trayectorias profesionales y sociales de los miembros de esa red, relacionándolas con las estrategias reproductivas del grupo doméstico y con su percepción de las dinámicas socioeconómicas y políticas de los espacios sociales en los que vivieron. Desarrollaremos alguno de estos temas en este ensayo, pero veamos, primero, las características morfológicas de este epistolario familiar.

Cuadro 2: Características del epistolario Bargiela (1955-1989) Emisor Receptor Cartas conservadas Nombre y apellidos Residencia Relación con el receptor Nombre y apellidos Residencia Nº total Fechas 1ª Última Años
Manuel Bargiela Fuentes Buenos Aires Hermanos y apoderado Antonio Bargiela Fuentes Salvaterra de Miño Pontevedra, Galicia 49 19-12-1955 29-03-1989 34
Arturo Bargiela Porto Sobrino e hijo del anterior 6 01-04-1955 28-01-1969 14
Arminda Porto Gayoso Tía materna política Rafael Ojea Gándara 1 10-12-1997
1

Fuente: Elaboración propia a partir de la trascripción del epistolario Bargiela que realizó Vanesa M. O.

 

Antonio Bargiela se convirtió en el pariente mediador o “bisabra”, con una elevada densidad de relaciones con los demás miembros de la red y una posición central en ella (Bott, 1990: 182 y nota 6), porque él era quien gestionaba los asuntos de los parientes emigrados en su lugar de origen. Fuese la documentación militar de su sobrino Arturo (carta 1º del 11-4-1955), las acreditaciones de los años trabajados en el ferrocarril por su hermano Manuel o la venta de los bienes que heredaron de sus padres. Otros parientes intentaron activar la red microsocial de los Bargiela, para que les reclamasen y poder emigrar de ese modo a Argentina. Pero ellos reaccionaban con cautela cuando no conocían directamente a la persona que solicitaba su ayuda, ya fuese por la diferencia de edad entre hermanos o, sobre todo, entre tíos y sobrinos u otros parientes menos allegados. Procuraban informarse, antes de comprometer su ayuda, sobre las cualidades personales del solicitante. Entonces, la correspondencia epistolar con amigos íntimos o familiares, con los que mantuviesen una relación fuerte, permitía recabar esas informaciones con fiabilidad y discreción

[Buenos Aires 9 Mayo 1961] ... Laureano tubo noticias de su sobrino Delio que le pide si lo reclama para esta Laureano mepide mi parecer sobre el muchacho pero cuando yo vine era una criatura [...] le dige que en esa averia quien podia y saberia informar de las condiciones del muchacho [...] te nombre ati sime aces el fabor informas si es buen chico trabajador [...] Laureano noquiere que se sepa que pide informes personales de su sobrino pero quiere saber algo de las formas del muchacho [...] Tiene reclamado a muchos ni todos lo merecian algunos le dieron dolor de cabeza. [20]

La ayuda directa de estas redes suplía los escasos conocimientos de instrucción elemental y profesional de los gallegos. No se puede establecer una relación directa entre el grado de instrucción formal de los inmigrantes y el éxito que conseguían, puesto que intervenían otros factores, como esas relaciones fuertes con los familiares y amigos que suplían la falta de conocimientos del recién llegado, proporcionándole alojamiento, empleo y una red de relaciones personales (Moya, 1997 y 2001). De hecho, el mismo Laureano que cita Manuel Bargiela en sus cartas es un buen ejemplo de esto, puesto que no estaba alfabetizado, pero había progresado económicamente, ayudó a muchos vecinos y ocupaba un lugar central con relaciones densas en su red microsocial. [21]

Son casos que dumestran, en definitiva, que las relaciones dentro de las redes familiares son las que tienen más posibilidad de mantenerse, debido a la fuerte expectativa de ayuda recíproca dentro del grupo doméstico de origen y, especialmente, entre la parentela de las mujeres (Bott, 1990: 134). Los epistolarios familiares permiten medir, indirectamente, la densidad de relaciones al triple nivel del número de cartas recibidas, de las que conservó el receptor de cada emisor y por el contenido de las que se conservan. Este último confirma esa diferencia entre la relación fuerte que existe dentro de la familia nuclear y con otros parientes y amigos conocidos antes de la emigración, frente al escaso compromiso que sentían los emigrados respecto al resto de su parentela que, por lo regular, solo recurrían a ellos cuando necesitaban ayuda directa para emigrar.


3.2. las múltiples funciones de las cartas en el espacio social de los emigrantes.

La comunicación epistolar que mantuvieron los emigrados con sus familiares, residentes en los lugares de origen o emigrados en otros destinos, cumplió unas funciones económicas y sociales muy variadas. Se puede afirmar que los usos sociales de las cartas de los emigrantes variaron en función del tipo de proyecto migratorio diseñado y realizado por el emisor, del momento del ciclo de vida de su grupo doméstico de referencia y de su posición en las redes en que actuase. Solucionar la gestión de sus bienes en el lugar de origen, ayudar a los parientes acabados de llegar, comunicar los cambios en la situación personal y familiar o evocar el lugar y la familia de origen eran algunos de los fines más comunes de esas cartas que mantuvieron unidas a las familias por encima del tiempo de ausencia y del océano. Tanto es así, que recibir carta del hijo o del hermano emigrado era motivo de reunión familiar para leerla en voz alta para toda la familia:

[Buenos Aires 19/10/59] ... En espera de tus noticias recuerdos para todos de todos nosotros y para Encarnacion sies que lo escucha un cariñoso abrazo. [22]

En otras ocasiones comunicaban bodas y nacimientos de hijos. Adjuntaban, entonces, las fotos para que los familiares de casa pudiesen conocer la imagen de los nuevos miembros de su familia y acogerles, simbólicamente, en el seno familiar.

[Buenos Aires 14 de Agosto de 1962] Apreciable tio ... Me boy a casar mi futura señora se llama Angélica Alonso Pita es de la provincia de Lugo ya llevamos varios años de novios vamos aver si tenemos suerte ella y yo en eso confio creo ella hara lo propio ella tiene aqui los padres vino de chica como yo. [23]

Los familiares de casa, en general, no aceptaban de buen grado los matrimonios exogámicos de sus hermanos e hijos emigrados porque reforzaban su tendencia a la permanencia definitiva en el país de destino y, sobre todo, porque reducían drásticamente el envío de remesas. Las cartas eran, otras veces, el instrumento que permitía alimentar el recuerdo de los familiares conocidos que habían emigrado y, por ello, se acompañaban con fotos que mantuviesen viva la imagen de los ausentes:

[Buenos Aires 3 de Junio de 1962] ... Tio Antonio se me ocurre mandarle esta desteñida foto sacada en el Uruguay [...] por razones de trabajo [...] Papá me digo mandasela al tio te pareces a el cuando era joven. [24]

Pero la comunicación epistolar permitió, sobre todo, que los emigrados solucionasen varias cuestiones de tipo económico respecto a los familiares y propiedades que conservaban en sus lugares de origen, como veremos a continuación.


3.2.1. Funciones económicas de las cartas: constatan el envío de remesas y de regalos.

El envío de dinero y paquetes de ropa por parte de los emigrados a sus familiares de casa y el intercambio de regalos aprovechando, generalmente, el viaje de terceras personas, con las que también tenían relaciones fuertes, aparecen en las correspondencia de los emigrados, que refleja, a veces, la cuantía y el destino de esas remesas.

Los emigrantes de estos años se muestran, por lo general, reticentes a inmovilizar sus propios ahorros en la adquisición de tierras, animales o aperos de labranza, con los que modernizar las explotaciones de sus familias, puesto que no pensaban retornar a ellas. Este fue el comportamiento económico de Manuel Bargiela durante sus primeros años como emigrante. Envió cantidades pequeñas de auxilio a la simple supervivencia de los padres y para permitirles algún dispendio en las fiestas patronales y de las Navidades, que era cuando los emigrados sentían más la ausencia de sus seres queridos. Otros destinos frecuentes, de estas remesas, eran hacer frente a los gastos derivados de alguna enfermedad o revés de fortuna de sus familiares y, finalmente, compensar los gastos que habían tenido los hermanos que hacían las veces de apoderados gestionando los bienes e intereses de los emigrados. [25]

Decía Manuel Bargiela, en la tercera epístola que conservó su hermano Antonio, que las 500 pesetas que había enviado a su madre “para ella noes nada y ami me cuestan 453 pesos argentinos” (de diciembre de 1957). La evolución del cambio de las respectivas monedas perjudicó notablemente a los gallegos residentes en Buenos Aires, tanto para enviar remesas como para retornar con los capitales que habían ahorrado. Parece que eso fomentó la inversión inmobiliaria y comercial en la capital rioplatense, sobre todo, una vez que asumieron que desarrollarían en ella el resto de sus vidas. La causa fue, una vez más, la política económica del Franquismo, obsesionada con mantener una peseta sobrevalorada como símbolo de una [inexistente] fortaleza económica de la dictadura. Las cartas de Manuel Bargiela reflejan esa evolución negativa de los tipos de cambio, que arruinó, también, las posibilidades de que muchos emigrantes españoles en América Latina retornasen, puesto que devaluaba sus ahorros en caso de repatriarlos para invertirlos en España.

[Buenos Aires 19 Diciembre 1955] por el banco segun cambio me cuesta cada 20 duros españoles 87 pesos argentinos que con impuestos me cuestan estas ptas 2.050 pesos.

[Buenos Aires 16 Diciembre 1957] ... El cambio desfavorece cada 20 duros españoles me custaron 91 de aca aparte los derechos del jiro que cuestan las 500 pesetas 19 pesos [...] ami me cuestan las 500 ptas 453 pesos argentinos.

[Buenos Aires 3 Febrero 1959] ... Todo anda mal el jiro sepuso de tal forma que es imposible mandarle algo [...] esperemos se megore. [26]

Siguieron mandando, de todos modos, cartas, fotos, ropas y otros regalos, que tuvieron tanta o más importancia que las remesas económicas durante los veinte años posteriores a la Guerra Civil. El desabastecimiento de la población, provocado por el control estatal de la producción y del reparto de bienes básicos durante la Autarquía, convirtió esos paquetes de ropa, que enviaron los gallegos emigrados en Buenos Aires, en una suerte de Plan Marshall para muchas familias de Galicia.

[...] Despois da Guerra eran malos tempos. Caseime e vin para a [casa] de meu home. Botamos toda a vida traballando a terra de fóra e esperando polos cartos e os paquetes de roupa e de vestidos que mandaban as miñas irmás de Buenos Aires [...] Eu tiña a estes e ¿de que viviamos?. [...] O Rivas viña de Buenos Aires cargado con baúles para todos os de Lantaño porque eiquí todos tiñan familiares alá [...] Miñas irmáns mandaban roupa para nós, outro paquetazo para a tía de Saiar, para miña sogra e para os nenos meus. Mandaban roupa e te, porque teñen alá un té precioso, e o Rivas dábanos mate e un dulce como membrillo que chamaban dulce de batata [...] Nós mandábamoslle bacalao e turrón e azafrán porque non o había alá [...] O Rivas iba cargado con follas de bacalao e turrón daquel gordo que había antes [...] Viño nin caña non mandábamos, porque rompían as botellas no barco. Pero mandábamos conservas de peixe. [27]

[Buenos Aires 26 Enero 1966] ... Antonio Rosa y el hijo llegaron el dia 20 [...] sacar el equipaje fue terrible le revisaron paquete por paquete las botellas de caña tubo que pajar por cada una 875.80 pesos porlo de más 19.000 pesos [...] Total mas de 50.000 pesos custo la fiesta [...] Manolo cree que algo de cosas menudas se destrabeo el hizo lo que pudo pero se le gunto todo eso parecia una tienda [...] me entregan de tu parte dos plumas una para mi otra para Arturo dos combinaciones una para Arminda otra para Angélica y una botella de aguardiente todo medida autentica noes un recuerdo es un hermoso regalo. [28]

El envío de regalos expresa, lo mismo que las remesas pecuniarias, la existencia de relaciones fuertes. La correspondencia de los emigrados gallegos en Buenos Aires refleja la variedad de productos y objetos que se enviaban en ambos sentidos. Estos presentan, sin embargo, ciertas diferencias cualitativas que permiten establecer una tipología elemental de esos obsequios intercambiados entre familiares aprovechando el viaje de terceras personas de confianza que garantizasen la entrega del paquete. Aunque dudasen, a veces, que el recadero hubiese quedado con parte del envío:

[Buenos Aires 20 Septiembre 1966] ... a blando de regalos, entre nosotros una simple pregunta, seria para mi una satisfación saber si por Rosa mandaste jamón para nosotros te ruego no te olbides de hablarme en esto. [29]

Establecer una tipología de esos envíos y las funciones sociales que cumplieron permite deducir su importancia en aquellos años de dificil supervivencia. El primer tipo de regalos fue ese frecuente envío de ropas. Esta debía aparentar usada, debido a la legislación, pero fue de extrema necesidad para la supervivencia de muchas familias gallegas en los veinte años de la ‘posguerra’. Por eso se repite la mención al envío de ropa en todos los epistolarios de esta época, que hemos analizado:

[Buenos Aires 24 Febrero 1965] ... Rosa y Manolo en barcaron el 19 [...] por ella mandamos un paquetito que contiene un corte de tela para ti adecuado para hacer una camisa [...] unas medias para Alicia otras para el chico y la chica una corbata para Rafael, para Lola otro par de medias [...] lomismo para sus chicos y una corbata para Alfonso [...] Es un recuerdo nada más. [30]

Estaría, en segundo lugar, el intercambio de objetos suntuarios como plumas, relojes y corbatas que distinguían, notablemente, a quienes los portaban en la sociedad gallega de aquellos años, demostrando que tenían parientes facendo as Américas y mantenían relaciones fuertes con ellos. Los emigrados expresaban, con el obsequio, sus afectos a quienes no olvidaban. Las cartas testimonian, finalmente, el envío de algunos productos gastronómicos, elaborados en las casas de labranza y que servían para que los emigrados recordasen su tierra de origen. Los chorizos y el aguardiente sirvieron para que los emigrados se identificasen con una imagen prepolítica, pero compartida, de su país de origen.

[Buenos Aires 28 de Enero de 1966] Querido tio ... la tia Rosa y Manolo llegaron bién, la mala suerte fué que en la Aduana le sacaron 35 botellas de coñac, para recuperarlas tubo que pagar los derechos de estampillado que por cierto fueron unos cuantos miles de pesos.[31]

Algunos emigrantes utilizaban sus relaciones microsociales para recibir todos los años a proba de esos chorizos y lacones, e incluso aprovechaban el manjar para ampliar y reforzar sus relaciones microsociales ‘haciendo amigos’ con quienes compartían el suculento regalo. El asunto supera lo anecdótico porque todos losdiferentes grupos inmigrados en Argentina integraron la gastronomía como un componente central del estereotipo étnico y de la identidad colectiva que elaboraron de si mismos. Era un elemento cultural que todos compartían, sin distinción social o política entre ellos (Núñez Seixas, 2002). Aguardiente, chorizos y jamones provocaban el recuerdo de la celebración de las fiestas en sus familias y lugares de origen, recreándolas, a escala familiar o microsocial en Buenos Aires. Pero el recuerdo de la terriña y de la familia de allá afloraba, indefectiblemente, en los emigrantes cuando se aproximaban las fiestas y llenaban sus epístolas con el etnicismo humanista y prepolítico que trascienden, por ejemplo, las cartas de Manuel Bargiela a su hermano Antonio:

[Buenos Aires 16 Diciembre 1957] ... Aca la noche buena para nosotros es estraña se celebra con comidas que uno noleda merito como enesa [...] meacuerda mucho el pulpo y el bacalao [...] el bacalao es una locura hoy mismo ebisto bacalao propio de Noruega baratito 130 pesos el kilo el pulpo sobre el mismo precio [...] el vino unpoco bueno hasta 20 pesos el litro el comun esta a 6 y pico la vida para el pobre esta fea.

[Buenos Aires 1 Diciembre 1969] ... Antonio al momento de cerrar la carta recuerdo que estamos en Diciembre mes de las tradicionales fiestas navideñas [...] Aca tenemos que resinar nuestro recuerdo y fortalecer los animos para festejarlas con nuestros usos y costumbres [...] desde esta tierra tan legana brindamos por la salud de todos nuestros familiares de esa como siempre muy recordados [...] En eses dias comas calor estaremos todos reunidos puesto que para el recuerdo no hay distancia.[32]

Esto conduce a otros temas vinculados con la evolución del ciclo de vida de la familia de origen del emigrante, que podían influir o determinar, incluso, el retorno de aquel o su definitiva desaparición social de su lugar de origen. Los emigrantes emisores de cartas mantuvieron, en general, cierta esperanza de retornar, al menos hasta que vendieron sus herencias, certificando su decisión de asentarse definitivamente en los países de destino. Esto o el retorno a Galicia fueron los referentes constantes de sus vidas y aparecen reflejados, como tales, en sus cartas familiares.


3.2.2. “Nuestras cosas quedaban ya en su dueño con las partijas hechas”. El comportamiento estratégico de los emigrantes ante la división del patrimonio paterno. [33]

Las partijas de la herencia y la asunción de una nueva jefatura de la ‘casa’ y de la explotación familiar siempre era un asunto engorroso y que podía ocasionar graves disputas entre los hermanos. En el caso de los emigrantes se daban, al menos, dos tipos de situaciones con sus respectivas variantes. La primera posibilidad era que el emigrante hubiese enviado remesas para desempeñar el capital familiar y aspirase a heredarlo en su mayor parte. Podía retornar, entonces, para gestionarlo o encargar su administracion a algún hermano o persona de confianza. La situación contraria, más frecuente en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, era que los hijos y hermanos emigrados delegasen la realización de las partijas en los familiares que residían en la casa y gestionaban la explotación de sus tierras, maderas y ganados. Estos emigrados se conformaban con recibir su ‘cupo’ de la herencia y procuraban fomentar el consenso entre los otros hermanos que dependían en mayor medida de la explotación familiar para realizar sus proyectos de vida.

[Buenos Aires 2 Noviembre 1965] ... tubimos carta de Manolo de Rosa para que se mandara el poder para partir el capital del finado antonio [...] consultamos en el consulado de acuerdo alas leyes españolas los unicos herederos son los hermanos la viuda solamente tiene derecho áun subfruto de parte de ella pero no hereda capital [...] dicidimos enviar una carta a todos los hermanos diciendo que creemos que las partijas se pueden hacer sin necesidad de mandar poder siempre que vosotros esteis de acuerdo.

[Buenos Aires 26 Enero 1966] ... tocante a las partijas tedire que vasta que fueran hechas por la mayoria lo mismo la venta de pinos y la conformidad del arreglo de la sepultura de los finados.[34]

La partición de la herencia se hacía más compleja, por supuesto, cuando existían disputas internas por la gestión de la explotación familiar. Los contendientes recurrían, entonces, a los emigrados y estos pacificaban los ánimos, como hizo Manuel Bargiela entre sus hermanos Antonio e Isolina. Aquél había asumido el cuidado de su madre viuda y su hermana enferma, al tiempo que atendía el patrimonio familiar, mientras que esta se encontraba soltera, pobre y enferma.

[Buenos Aires 16 Diciembre 1957] ... Nuestras cosas quedaban yaen su dueño con las partijas hechas [...] Megustaria saber si tienes diferencias con Ysolina buestro anogo queda bastante rediculo entre una destenguida familia como fuimos siempre [...] en vida de nuestro finado padre pobres en finanzas pero ricos en aprecio por todos.

[Buenos Aires 26 Enero 1966] ... Esas 1.000 pesetas que Manolo te dego para entregar a Ysolina [...] nose trata de interes [...] me llamo mucho la tención que ella se haya direjido ami y eso fue todo, me acosejas que la traya para junto de mi nada tenia de estraño si fuera posible [...] medices que esta norastenica sin embarjo sus cartas no lo aparentan [...] si entre vosotros teneis diferencias yo no puedo arreglarlas ami lo que mequeda es llebarme bien con los dos y lamento que ocurran descerpancias entre mis hermanos. [35]

La venta de las herencias de los emigrados fue una realidad corriente en las aldeas gallegas desde comienzos del siglo pasado y se acentuó desde la década de 1960 hasta la actualidad. Esa liquidación de los bienes heredados por los emigrantes significó su muerte social en sus lugares de origen, pero reforzó las posibilidades de vida de los familiares que compraron esas tierras (Cardesín Díaz, 1992). Ofreció, también, excelentes oportunidades de negocio para quienes se dedicaron a intermediar esas compras y pagar in situ en pesos o pesetas, quedándose la correspondiente comisión o, en otros casos, los propios bienes. Este es el contexto en el que deben entenderse las constantes referencias de las cartas a que las tierras que conservaban los emigrados carecían de demanda y de valor. A veces, sólo era una estratagema de parientes y vecinos para quedárselas a un precio inferior a su valor real, aprovechando que los emigrados confesaban sus premuras económicas en las mismas cartas que les remitían para ofrecer sus bienes, sucesivamente, a familiares, parientes y vecinos.

[Buenos Aires 10 Diciembre 1987] ... comberse con un señor que recien benia de España de vender el capital [...] yo queria liquidar eso de acuerdo a los tiempos puede darse el caso que alguna familia tenga enteres en algo.

[Buenos Aires 10 de Diciembre 1997] ... Querido sobrino [...] Tepido un fabor porque mimarido siempre le gustaba aconsegarse contigo [...] Medigas cuantopueden baler las fincas [...] Y quien son los que estreman conmigo asi podia escrebirle yo abersimelas quieren comprar asi aciya dinero para hir abender todo lodemas [...] Tengo muchas ganas dever lafamilia son muchos años que no la beyo yosisupiera que me iba pasar esto noubiera vendido micasa asitenia dondeir aparar. [36]

Estas correspondencias familiares apuntan un perfil sociológico común para los intermediarios que participaron en ese negocio de la venta de los capitales rústicos que conservaban los gallegos inmigrados en Buenos aires. Se trataba, por lo general, de inmigrantes que habían alcanzado una sólida posición económica en Argentina, por lo que disfrutaban de prestigio y respecto en su espacio social, y que realizaban frecuentes viajes a sus lugares de origen. Las cartas de Manuel Bargiela ofrecen un perfil sociológico de esos intermediarios, que debieron actuar por simple generosidad o sacando buenos dividendos, según las ocasiones y los casos:

[Buenos Aires 19 Diciembre 1955] ... hay quien tiene ptas enesa pero son unos roñosos y las cobran de lo lindo.

[Buenos Aires 28 Noviembre 1985] ... Vino acasa atraernos el dinero es una escelente persona hombre serio y muy sencillo [...] es argentino sefue con los padres de chiquito para España [...] alos 20 años sevino gratis para hacer el servicio melitar en la Argentina en España tiene grandes riquezas compro aparte lo que heredo por sus padres y en esta tambien tiene mucho capital tiene una flota de camiones que ban por toda la republica el vive en la capital pero en las afueras tiene quinta con una gran estension de tierra. [37]

El hecho de que los gallegos inmigrados en Buenos Aires vendiesen los bienes que herdedaron en sus aldeas de origen indica, lógicamente, que no pensaban retornar o, al menos, para retomar las labores de la labranza familiar. Otros factores, que determinaron su permanencia definitiva en Buenos Aires o el retorno a Galicia, fueron su integración laboral y social en la capital del Plata y, sobre todo, la adquisicion de viviendas y solares.

[Buenos Aires 18 Abril 1974] ... medices que no hay quien compre una finca [...] nosotros teniamos pensado vender lo heredado por mi [...] porque anque se baya a terminar alla con nuestras vidas ya todo va ser distinto [...] Compramos en 1967 la casita que tantos años emos alquilado [...] como se vivia adentro fue buena compra yo creo que fue el megor negocio que hicimos en buenos aires [...] los impuestos estan altos pero enlatualidad los alquileres cuestan mucho el que tiene que pajar alquiler se leva el fuerte del sueldo ya demas es lindo tener algo.

[Buenos Aires 17 Septiembre 1985] ... Medices que vendiste los pinos en 145.000 ptas [...] despues de cobrar tu el tiempo que perdiste y las molestias [...] me mandas decir el dinero que queda [...] yo hablo con un señor amigo que cuando se vendio la casa me compro las pesetas [...] me las pago bien umpoco mas del cambio [...] como un fabor melas trago a casa asi que me combiene por este medio.[38]

La estrategia residencial de los Bargiela es significativa. Vivieron en la misma casa de alquiler de la calle Inclán 4305/4307 desde 1955 hasta 1989, por lo que deducimos del remite de los sobres de las cartas que enviaron a Antonio Bargiela, hermano y tío, respectivamente. Compraron esa casa en 1967, cuando la evolución del ciclo de vida de la familia y del cambio monetario habían conducido a los padres a vender los bienes heredados en Salvaterra, renunciando al retorno, mientras que Arturo se había casado en 1962 con la hija de un matrimonio de emigrantes de Lugo. Vivieron con los padres de aquel hasta 1969 e individualizaron su residencia cuando ya había ahorrado para comprar su propia casa en la calle Pasaje General Somavilla.[39]

3.2.3. “Mi deseo sería dar los últimos pasos adonde di los primeros”: la perspectiva del retorno y sus dificultades. [40]

El regreso de los emigrantes gallegos a su lar de origen fue un fenómeno ininterrumpido desde la segunda mitad del siglo XIX y contribuyó de un modo decisivo a trasformar la sociedad gallega antes de la Guerra Civil (Núñez Seixas, 1998). Ese retorno se acentuó a consecuencia de la crisis económica internacional de 1929 y, de nuevo, a finales de la década de 1960 y en la siguiente. De hecho, la correspondencia familiar de los gallegos inmigrados en Argentina o en Uruguay demuestra que percibieron el deterioro de la coyuntura económica de los países que les acogían y planearon su retorno. Muchos estaban ya en edad de jubilarse y querían disfrutar la pensión en sus lugares de origen; otros decidieron regresar (emigrar de nuevo) para establecer algún negocio aprovechando el incipiente desarrollo económico de España. Procuraron, de todos modos, diversificar el riesgo de sus inversiones y garantizar los ahorros que habían conseguido en una vida de trabajo y esfuerzo en sus negocios. Sus cartas reflejan esa táctica de no poner todos los huevos en la misma cesta, como hicieron algunos parientes de los Bargiela.

[Buenos Aires 17 Diciembre 1968] ... nuestro sobrino Manuel la madre y la señora se van para esa [...] las cosas en esta le van muy bien con una suerte galopante [...] hoy un trasplante a España desfaborece el cambio [...] va para radicarse en esa pero si se le pone fiero posible mente regrese [...] dega enesta el capital que tiene en el negocio es una confiteria son varios socios aparte tiene en otra mas que antes trabajaba en ella la casa la vendieron [...] el terreno es buena ubicación. [41]

El análisis de estas cartas recrea el papel que desempeñó la emigración y el retorno en los proyectos de vida y en las trayectorias personales y familiares de algunos de los miles de gallegos que emigraron a América Latina, a Europa occidental o a las ciudades industrializadas de España, desde la década de 1950. Su producción epistolar evidencia que, al comienzo, rechazaban el retorno a la explotación agraria familiar. Se identificaron, rápidamente, con las formas de vida de las ciudades que conocieron en aquellos años sesenta de éxodo rural definitivo, en una España que comenzaba a desarrollarse gracias a las divisas de turistas y emigrados. Estos factores inhibían la posibilidad de retornar a sus aldeas de origen. Las cartas de Manuel Bargiela, por ejemplo, indican que él, su esposa Arminda y su hijo Arturo contemplaron siempre la posibilidad de retornar. Sirvan como ejemplo, el siguiente fragmento de una carta de su hijo Arturo (1955) y el cálculo de posibilidades que realiza, el propio Manuel veinte años más tarde, al planear su jubilación. Pero el cambio de coyuntura macroeconómica y la desfavorable conversión de la moneda argentina a la española dificultaba su retorno.

[Buenos Aires 19 Febrero 1972] ... Hermano referente a Jubilación ahora es alos 60 la edad abanzada 65 23 de este cumplo 62 [...] Me dices que no sera combeniente esperar a los Diez ultimos [...] Todo se puso en contra el peso vajo tanto que cada 1.000 ptas valen segun cambio aveces mas 10.000 pesos argentinos el trasplante a España se hace muy duro el cambio te funde [...] Mideseo seria dar los últimos pasos adonde di los primeros. [42]


3.2.4. Las referencias epistolares a las condiciones de vida y las oportunidades de empleos, negocios y salarios de los gallegos emigrados en Buenos Aires.

Las cartas y los recuerdos orales de los gallegos emigrados en Argentina durante la década de 1950 indican que estos percibían un relativo ascenso de status laboral cuando llegaban desde Galicia. Era un progreso importante, sin duda, cambiar el duro trabajo en las labranzas propias o en las ajenas a jornal, por un empleo en el sector comercial. Otra cuestión era el salario, que era siempre muy superior al que podían percibir en su ámbito sociolaboral originario. Esto explica que todos los emigrantes retornados de Argentina que hemos entrevistado se mostrasen satisfechos con los salarios y las condiciones laborales que disfrutaron cuando llegaron a Buenos Aires, en la década de 1950. Sus testimonios reflejan, además, las oportunidades que tuvieron para prosperar y muchos de ellos se autoexplotaron, precisamente, para aprovecharlas y progresar [43] . Las cartas de Manuel Bargiela reflejan una percepción muy semejante de las oportunidades laborales en Argentina.

[Buenos Aires, 11 de abril de 1955] Yo sigo con los mismos patrones 6 años va hacer [...] Papá tambien en el mismo trabajo mamá se ocupa de nosotros bastante trabajo le damos, hay que andar siempre limpios.[44]

Lógicamente, los emigrados comparaban la situación del país de destino con las informaciones que recibían en las cartas de sus familiares en España. Les preocupaba la deriva que tomaba la situación económica y sociopolítica de las repúblicas americanas y eran especialmente sensibles a la devaluación monetaria, que dificultaba el envío de remesas a sus familiares, convirtiendo la inversión de sus ahorros en la opción más sensata, reforzando su permanencia definitiva en la Argentina. Pero las cartas que hemos podido estudiar indican, también, que muchos inmigrantes gallegos en Buenos Aires imitaron los hábitos de la burguesía porteña, incluyendo las famosas vacaciones en Mar de Plata y los viajes de recreo a España, que tanta admiración causaban en sus familiares. Estos estaban sumidos, aún, en los estertores del hambre de la posguerra y quedaron impresionados con las “vacas gordas” que disfrutaban sus parientes emigrados y con lo que estos contaban en las cartas que enviaban en la década de los años cincuenta del pasado siglo. El cambio de moneda, la comisión por los giros bancarios y el coste de la vida en Buenos Aires son temas muy frecuentes en las cartas de los emigantes. Veamos la evolución del coste de la vida que reflejan las cartas de Manuel Bargiela.

Cuadro 3: Evolución del coste de la vida en Buenos Aires según la correspondencia de los emigrados: 1959 - 1988

(en pesos argentinos de la fecha indicada) Fecha Carne Pan Azúcar Patatas Vino común Aceite de oliva Zapatos Corte de cabello Salarios
10-7-1958





400 17 1.500 a 6.000
6-12-1960 40 a 75 12 15 a 16



25 a 30
11-12-1962 80 a 90 20 a 21
Hasta 30 18 a 20 70
60 a 70
17-9-1985






1.000 pesetas
7-7-1988 40 %







Fuente: Elaboración propia a partir de las cartas 5, 8, 11, 40 y 47, del epistolario Bargiela. Las fechas indicadas en la primera columna son las de emisión de cada carta. Recogemos los precios que indican en su misma fila, en kilogramos (salvo el litro de aceite y el de vino) y en pesos argentinos cuando no se indique que son pesetas españolas.

Los elementos que toman como indicador para establecer esa comparación evidencian, por otra parte, el agudo contraste entre la Galicia rural de aquellos años y la realidad socioeconómica de Buenos Aires. Sirvan como ejemplo, los fragmentos que siguen:

[Buenos Aires 6 Diciembre 1960] ... Se puso esto bastante mal para el pobre vale mas un k de carne que antes una vaca [...] Los sueldos del pequeño no compensan hay que trabajar sime descuido dia y noche yo me lebanto alas 5 de la mañana y me acuesto unos dias por otros a las 11 de la noche y mi descanso durante el dia es el momento que como alas 12 [...] Despues toda bia uno hace alguna cosita más sino nose puede vivir [...] El que sea solo y tenga hijos chicos imposible esperemos con fe que todo megore.

[Buenos Aires 11 Diciembre 1962] ... Medices que una junta de gando 25.000 pesetas [...] yo aqui note puedo dar ese dato [...] Aqui la vida sube dia a dia es ympresionante el motibo no lose nada entiendo de finanzas [...] Los sueldos hoy no compensan esta alza de precios.[45]

Esa comparación sobre las oportunidades laborales y empresariales o el coste de la vida, que establecen en sus cartas, se amplió a los países europeos, como Alemania, Francia o Suiza, que se convirtieron en los principales destinos migratorios de los gallegos durante la década de 1960. De este modo, se integraron a microescala, en el espacio social de miles de familias que tenían emigrados en el viejo continente y en el nuevo mundo. Alemania, Argentina, Francia y la propia Galicia, formaban los vértices de unos circuitos migratorios transnacionales. Los emigrantes se comunicaban por carta, dentro de ellos, valorando, constantemente, las posibilidades de prosperar en el trabajo y de mejorar en las condiciones de vida:

[Buenos Aires 21 Enero de 1964] ... Hermano medices se ban muchos para Francia [...] los sueldos segun tudices son lindos [...] Hay que ver como esta el costo de bida en Francia en esta segana mas omenos lo mismo pero la bida esta muy cara asta 150 pesos se tiene elevado el precio de la carne el pan 25 pesos el kilo [...] Se reducen los sueldos se vive pero el ahorro no es tanfacil ogala los que salen para Francia tengan un viento afabor y que le sea facil amasar fortunas.

[Buenos Aires 10 Mayo 1965] ... Dices los hijos de Maria de bouza do viso estan en alemania casual mente en 1º de mayo estubimos en la de Laureano y nos enseño unas dellos.[46]


3.2.5. Las menciones a la explotación laboral y al fracaso de [otros] emigrantes en su correspondencia familiar.

Es poca la información que ofrecen las fuentes oficiales sobre el fracaso de los emigrantes. La prensa coetánea recogía muchos ejemplos de retornados enfermos y fracasados coincidiendo con denuncias de explotación laboral y sexual en algunos destinos que ocasionaban medidas políticas por parte del estado de origen de esos emigrantes. Reconstruir las trayectorias migratorias de esos emigrados que fracasaron es muy difícil y, de hecho, las cartas familiares sólo contienen referencias puntuales, como las siguientes, que indican que, si bien no hicieron la América en Buenos Aires, algunos si disfrutaron viviendo en esa ciudad:

[Buenos Aires 20 Septiembre 1966] ... fallecio nuestro Primo Antonio Araujo [...] Vivia en la miseria nosotros le hicimos todo cuanto sepudo [...] era malo para el no se cuido cuando quiso ya era tarde.[47]

Las cartas son más ricas en informaciones referentes a los horarios y ritmos de trabajo de los emigrantes gallegos en Buenos Aires. Analizadas desde la perspectiva actual, diríamos que les explotaban sus jefes o se autoexplotaban ellos mismos. Abundan las referencias a esos inmigrantes gallegos que trabajaron durante toda su vida con ahínco, para sacar adelante sus negocios.


3.2.6. Entre Franco y Videla: la percepción de la realidad social y política que transmitían las cartas de los inmigrantes gallegos (Buenos Aires, 1950–1989).

Los gallegos inmigrados durante la dictadura franquista no acostumbraban a expresar sus opiniones políticas en las cartas que remitían a sus familiares, temiendo que existiese algún control censor de la correspondencia que entraba en España. Son escasas, también, sus referencias a la situación política del país que les acogía. Pero las epístolas enviadas por los gallegos residentes en Buenos Aires, desde los años cincuenta del siglo pasado, hacen alusión a las consecuencias sociales y económicas de la evolución política del país. Explicitan opiniones diversas ante el Peronismo y mantienen un silencio total respecto a cuestiones políticas con la dictadura militar de los años setenta. La inseguridad política y la conflictividad social en la ciudad donde residían eran dos cuestiones que preocupaban, de un modo genérico, a los emisores de las cartas que hemos recuperado, porque afectaban negativamente a sus empleos y negocios o a las condiciones de vida de sus familiares.

Como percibían los inmigrantes gallegos el Peronismo y la posterior evolución de Argentina es uno de los temas que están por investigar y podemos hacerlo a través del contenido de sus cartas y del recuerdo oral de las experiencias vividas en aquella época. Las cartas de emigrantes gallegos en Buenos Aires correspondientes al intérvalo 1964 y 1974, reflejan la percepción del deterioro de la situación económica y social de Argentina. Aquí, las posturas de los gallegos divergen entre los obreros, que simpatizaban con el Peronismo, frente a los comerciantes y pequeños empresarios que, en general, eran contrarios al retorno del general. Ambas corrientes de opinión se registran en las cartas que remitieron los inmigrantes gallegos a sus familiares:

[Buenos Aires 18 Abril 1974] ... Este país en los años que el peronismo no goberno andubo mal y lo peor fue que la plata se desbaluo mucho sino ya algunos que estan en esta estarian por alla esperemos que todo se encamine este gobierno esta haciendo cosas muy buenas pero noes facil arreglar en un año lo que otros desareglaron en 18.[48]

Manuel Bargiela era obrero y, por lo tanto, peronista, como se deduce de la alusión que hace a los 18 años de exilio del general Perón. Sus simpatías políticas eran compartidas por otros gallegos que trabajaron como empleados en Buenos Aires durante esos años. Veamos, para terminar, en que términos construyeron su recuerdo de aquella época, partiendo de la hipótesis de que las cuestiones políticas no interesaban mucho a los emigrantes gallegos de las décadas de 1950 y 1960. La mayor parte de ellos habían sido criados y socializados en un ambiente marcado por la feroz represión franquista durante la Guerra Civil y en los años siguientes y la política era un tabú en buena parte de sus familias de procedencia. Sin embargo, era tan grande el contraste entre las oportunidades laborales, de expresión política y de nivel de vida entre la España que dejaran y la Argentina que descubrían, que todos comparaban esas dos sociedades y algunos, incluso se posicionaron abiertamente ante el Peronismo.

[...] En aquella época había donde trabajar y se ganaban buenos sueldos allá. Era la época buena, cuando estaba Perón, luego la cosa empezó a andar mal para los obreros, porque él apoyó mucho al obrero y tuvo bastante bien controlada la cosa. Después le reeligieron, pero ya en la segunda ya no anduvo también la cosa, porque ya se tiraban contra el y le murió la mujer, Evita, y ahí fue cuando la cosa empezó a ir de mal en peor [...] Ella apoyaba mucho al pobre y al obrero, tanto es que a los nativos de allí que se venían del campo para la capital, les regalaba casas, por eso la querían y ellos apoyaban a Perón.[49]

No estamos ante un caso excepcional de emigrante gallego que ‘era’ peronista, porque otros testimonios orales apuntan en este mismo sentido. Sólo percibieron los efectos positivos de la política social del Peronismo, como recogen sus testimonios. La otra cara de la realidad serían las consecuencias negativas que tuvieron algunas medidas populistas del general y de su flamante esposa para los comercios, los pequeños negocios y las propiedades inmobiliarias de los emigrantes gallegos que habían llegado en las primeras décadas del siglo XIX y crearan un pequeño patrimonio con gran esfuerzo y mucho ahorro.

El análisis de las memorias de vida y las correspondencias familiares de los emigrantes gallegos, instalados en Argentina en esos años, indica que ellos tenían unha percepción confusa e incluso contradictoria del régimen del general Perón. Los que acababan de llegar y trabajaban por cuenta ajena establecían comparaciones con el propio dictador que gobernaba en España y quedaron fascinados por el proteccionismo social del régimen hacia los sectores populares. Veamos como ejemplo representativo de estos emigrantes recién llegados desde la España de Franco, los recuerdos de Indalecio C. L., que llegó en 1949, reclamado por sus hermanos. Trabajó en Buenos Aires durante siete años y regresó a España. Recuerda muy positivamente la situación del país que le acogió y su rápido deterioro posterior.

[...] Daquela Argentina era un país rico, e libre como está hoxe eiquí, con abundancia como temos hoxe eiquí, pero ademáis era económico. Alá tiñamos moito traballo, un sueldo bo e leis de protección do obreiro, porque as puxo Perón. Chamábanlle o descamisado porque il chegaba a dar un discurso coa muller, sacaba a chaqueta e púñase en mangas de camisa [...] Era un home fora de serie e cando daba un discurso aquelo era un formigueiro, xuntábase toda a Argentina [...] Coa abundancia e o benestar, os argentinos xa non querían traballar, pensaban que iban durar sempre as vacas gordas e viñeron os problemas. El apoiaba ó pobre e os ricos non llo perdonaron, tocou un pouco ó clero cando separou a Iglesia do Estado e deportou algúns obispos para Roma e enseguida veu o golpe de Estado e despois aquelo foi un desastre [..] Houbo unhas eleccións e entrara Frondizi que era dos radicales e aquello xa iba mal, a moneda empezou a perder e despois xa non valía nada o peso argentino. [50]

Otra cuestión que resulta muy atrayente para el investigador es la ausencia de referencias a la represión durante la dictadura militar argentina, en las cartas de los emigrantes gallegos, pues no hemos encontrado ninguna mención directa a esa página trágica de la historia argentina. Las explicaciones pueden ser varias: el temor a la censura del correo y las posibles represalias del gobierno militar argentino, el desconocimiento de lo que estaba ocurriendo o, simplemente, que determinados colectivos socioeconómicos entre los inmigrantes gallegos no viesen con malos ojos, al comienzo, que un gobierno militar ‘garantizase’ el respeto a la propiedad y el orden social.

[Buenos Aires 24 Marzo 1975] ... En Buenos Aires puede pasar cualquier cosa vivimos sentados en un barril de pólvora todo es una locura con guerras politicas [...] estos paises que ocupan a muchos españoles ya no andan como años atras [...] Todos escatiman un peso para darle aun trabajador y segasta trillones en ir ala Luna mientras en nuestro planeta [...] millones de seres humanos pasando hambre [...] millones de kilometros cuadrados de tierra salvaje como por egemplo Brasil que tiene como seis o ocho Españas guntas de tierra que no produce nada [...] los jovenes cuando el mandacto sea netamente de ellos el mundo se termina la mayoria son viciosos locos empedernidos cargados de drogas que le privan de vivir normal [...] úsan vestimentas de mujer el pelo como el hombre de la cueba de mil años atras [...] fuman cuatro o seis del mismo petillo cunado ya se termino la marihuana [...] esto es lo que las autoridades combaten. [51]

Resulta muy arriesgado formular una explicación de ese silencio epistolar respecto de la represión ejercida por la dictadura argentina. La memoria oral de los retornados tampoco ofrece mayores garantías, puesto que los entrevistados reconstruyen a posteriori su posicionamiento y la actuación ante la dictadura argentina. [52]

En el caso de Manuel Bargiela, sus cartas correspondientes al período cronológico de la dictadura militar y a la etapa inmediatamente posterior, no contienen alusión alguna a la represión ejercida por los ‘milicos’[53]. Unicamente aparecen referencias indirectas cuando compara la situación argentina con la transición a la democracia en la España de aquellos años. El encarecimiento de la vida, la falta de oportunidades laborales y la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados, son los temas que más se repiten en las cartas de la década de 1980. Es cierto que la inflacción y el desempleo se estaban produciendo tanto en la sociedad argentina como en la española. Pero las últimas cartas de Manuel Bargiela demuestran que nuestro emigrante percibía ya la diferente deriva económica que tomarían ambos países en las décadas siguientes.

[Buenos Aires 9 Diciembre 1980] ... Por aqui vamos tirando uno seva defendiendo vastante bien hambre nosepasa [...] Hermano siento loque pasa en España antes que no havia livertad ahora nole sirve o nola comprenden.

[Buenos Aires 4 Noviembre 1985] ... los impuestos tambien aqui estan muy altos nosotros pagamos mas por la casa que cuando se alquilaba [...] aqui uno vive de una jubilación minima que no alcanza para mucho y con gastos de dotores.

[Buenos Aires 7 Julio 1988] ... nuestra vida es un derroche de dinero de la forma que estan las cosas aqui hay una inflación alta alcanza por mes un promedio de 18 por cien o mas [...] Cada quince o veinte dias suben los impuestos el consumo de luz y todo tipo de trasportes [...] la carne en el mes de Junio subio cuarenta por cien [...] huelgas con frecuencia en todos los gremios asta los hospitales incluso los médicos porque no tienen el aumento de sueldos de acuerdo ala inflacion como el costo de vida sube [...] site dan 10 y la vida sube 20 ganaste 10 menos [...] la Jubilación minima es demasiado poco el país tiene grandes deudas y eso creo que lo desangra [...] en todas partes se cuencen habas pero en destintas potas [...] España deacuerdo amedios de comonicación se considera en una situacion acetable la inflacion [...] esta tratando de ver donde embertir con la argentina ya hicierón varios tratados y hay prestamos [...] una comesion estubo en esta unos dias parece que setrata de modificar los télefonos argentinos por entre medio de la compañia de télefonos españoles. [54]


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[1] Agradecemos a María Xosé Vázquez Lojo la paciente lectura y las correcciones que realizó al borrador de este trabajo, que se benefició, asimismo, del intercambio de ideas en la Red de Archivos e Investigadores de la Escritura Popular de las Universidades de Alcalá y Carlos III de Madrid, Museu del Pueblu D´Asturies, Archivo de la Escritura Popular “Bajo Duero”, Arxiu de la Memòria Popular de La Roca Del Vallès y Arquivo da Emigración Galega. Proyecto financiado por la Dirección General de Investigación del M. de Educación y Ciencia (ref. BHA2002-12723-E), con el profesor Antonio Castillo como investigador principal.

[2] Baste con recordar que la coincidencia temporal en la década de 1990, de la crisis de los paradigmas estructurales de la historiografía, con la decepción de los sociólogos respecto a las posibilidades de profundizar en el conocimiento de los procesos sociales a través de las encuestas, facilitó la recuperación del método biográfico que renovó, por ejemplo, la historia política desde la perspectiva de historia social de las elites políticas y de las redes primarias. Dicho método se aplicó, también, al estudio de las migraciones a través de las denominadas historias de vida, elaboradas con todos los documentos sobre la persona biografiada, o con el relato de vida construído por la propia persona. Nosotros combimanos ambos enfoques en la función de la disponibilidad de las fuentes.

[3] Las cartas y fotos que los emigrantes remitieron a sus familiares de casa serían los marcos de la memoria individual y familiar de la emigración y de los procesos de cambio que se produjeron en las sociedades de origen y retorno de esos emigrantes, en el sentido que da Maurice Halbwachs (1995 y 2004) a los marcos sociales (familia, religión, política) y temporales que nos permiten fijar el recuerdo de las experiencias y acontecimientos vividos. Sociólogos y antropólogos se fundamentan, precisamente, en este autor, para defender que la memoria de las personas depende de las ideas y de los valores que le transmitió el grupo de referencia (familiar y social). Concluyen que toda memoria es colectiva y representativa del grupo social de origen de la persona que escribe las cartas o ‘recuerda’ cuando los convertimos en ‘fuente oral’ para crear un documento a partir de su narración.

[4] Dichas cartas también reflejan la progresiva individualización de las estrategias de vida del emisor emigrado respecto de la familia de origen, del uso que dieron los emigrados a sus herencias paternas en función de su proyecto de permanencia definitiva o de retorno, y sobre la influencia económica, social y cultural de las sociedades microterritoriales de los emigrados, o de los ‘ches’ y habaneros. Estos retornaban a sus lugares de origen con vistosos trajes, gramófonos, algún dinero, irreverentes ideas nuevas y muchas ganas de que sus vecinos reconociesen el supuesto éxito económico y social que habían alcanzado en los países americanos, pero chocaban con la incomprensión, las burlas e inercias de la sociedad rural de origen y de retorno en el caso de la Galicia rural de la primera mitad del siglo pasado (Núñez Seixas, 1998: 307 y ss).

[5] Merecen ser citadas además y sin afán de exhaustividad, la exitosa iniciativa de un equipo de la Universidad de Pau, que ha combinado la recuperación en archivos públicos y privados de la producción epistolar de los bearneses emigrados a América hasta mediados del siglo pasado, obteniendo unos resultados cuantitativos envidiables (Bruneton-Gobernatori y Moreaux, 1996 e 1997). Y los hallazgos realizados por varios investigadores vinculados al Museu del Pueblu d´Asturies, de correspondencias familiares de asturianos emigrados en Cuba y México (Quirós Linares, 1993; López Álvarez, 2000).

[6] El estudio combinado de los datos estadísticos de los registros municipales y de los cualitativos de los epistolarios y recuerdos familiares permite analizar a microescala las características, los incentivos y la tipología de los actores y consecuencias del fenómeno migratorio en una comunidad, siempre que dispongamos de buenos fondos documentales y podamos recuperar elementos representativos de la memoria social de esa comunidad, como demostró, en su día, la profesora C. Bretell (1991: 21).

[7] Hemos analizado las posibilidades heurísticas y los problemas que plantea el uso de los epistolarios familiares de emigrantes como fuente para el estudio de la emigración gallega, en Soutelo Vázquez (2001) y, recientemente, en Soutelo Vázquez y Núñez Seixas (2004).

[8] Esta actividad se encuadra en nuestra programación de Ciencias Sociales de 4º de ESO con el objetivo de que el alumnado estudie los procesos de la Historia Contemporánea desde sus contextos locales y familiares. Todos ellos realizan una pequeña investigación sobre la historia de sus familias, nos permite activar, en cada curso, una pequeña red microsocial de entre 40 y 50 alumnos que nos informan sobre la existencia de emigrantes y documentación en sus familias. Realizada esta primera cata en la comunidad escolar, seleccionamos a las personas con las que realizamos una entrevista en profundidad, ya sea por el interés potencial de sus recuerdos o de la documentación epistolar y fotográfica que conserven. Ser el profesor de sus nietos facilita, por lo general, que nos reciban y confíen sus recuerdos orales, fotos y documentación epistolar. Entonces grabamos sus informaciones orales, escaneamos las fotos y fotocopiamos las cartas, devolviéndoselas en breve.

[9] Esto resulta relativamente fácil de hacer cuando trabajamos sobre ámbitos locales reducidos, como es el caso de los ayuntamientos de la Galicia rural y podemos servirnos de la guía telefónica o de alguna base de datos contributivos del ayuntamiento para localizar los apellidos que nos interesen en el lugar y la parroquia de que se trate. Lo siguiente es llamarles para establecer una entrevista con ellos y proceder como en el caso anterior.

[10] Sirva como ejemplo el Archivio Diarístico Nazionale di Pieve Santo Stefano (Arezzo), que recoge la documentación personal y familiar formada por diarios, epistolarios, fotos y autobiografías inéditas de la ‘gente corriente’, fomentando la producción de esas memorias mediante la convocatoria de un premio, que incluye la publicación del texto ganador, desde 1984. O la iniciativa de la Diputación Provincial de Zamora y el Centro Asociado de la UNED de esa ciudad, que han creado el Premio Memoria de la Emigración Zamorana a instancias de la Asociación Etnográfica Bajo Duero. En el caso gallego, la convocatoria anual del Proyecto Didáctico Antonio Fraguas del Museo do Pobo Galego financia la realización de proyectos de investigación etnográfica y de historia local desde los centros de enseñanza secundaria, para fomentar la educación patrimonial de la comunidad escolar.

[11] Las cartas que hemos enviado a los residentes ausentes que figuran en el C.E.R.A. dicen: [...] Me dirijo a Vd. por intermediación del alcalde, que ha tenido la gentileza de facilitarme su dirección y aprovecha la ocasión para saludarle a través mío. Estoy realizando una tesis doctoral en la Universidad de Santiago de Compostela sobre la emigración de los naturales de COLES y VILAMARÍN (Ourense), SAN SADURNIÑO (Ferrolterra de A Coruña), VALGA y CALDAS DE REIS (Pontevedra) a las repúblicas de América Latina. Mi investigación persigue únicamente un fin científico y les garantizo por mi honor profesional que nunca invadirá la privacidad personal o familiar. Pero me serían de inestimable ayuda cuantos recuerdos autobiográficos escritos, fotografías y, sobre todo, cartas recibidas desde Galicia o enviadas allá desde comienzos del siglo XX hasta 1970, puedan facilitarme, ya sea a través de fotocopias enviadas por correo o relatos e imágenes escaneadas que envíen a mi correo electrónico, pues los recuerdos de sus experiencias vividas y la correspondencia recibida o enviada a sus familiares resulta fundamental para que pueda superar la simple cuantificación de los que marcharon y a que destinos los hicieron. Pretendo describir con detalle los trabajos, sacrificios e ilusiones que vivieron los propios emigrantes, porque considero que ustedes y sus familiares son los auténticos protagonistas de esa Historia que me gustaría recuperar para mantener viva la memoria de la inmensa contribución que hicieron nuestros emigrantes a Galicia su terra nai.”. Terminan con la dirección postal y electrónica completas a las que solicitamos que nos remitan sus materiales. El correo electrónico ha sido el medio más utilizado por los emigrantes que nos respondieron, por su economía y la eficaz escritura vicaria de sus familiares más jóvenes.

[12] Los temas que proponemos desarrollar en ese cuestionario se refieren a las causas de la partida, a la situación de la familia de origen y las relaciones en su espacio social, los mecanismos de inserción social y laboral con la posible ayuda de las redes microsociales, las condiciones laborales, de sociabilidad y de vida en el país de destino, concretadas en las siguientes preguntas: ¿Cuándo emigró: la fecha de partida?; ¿por qué decidió emigrar y con quién se aconsejó para hacerlo?; ¿por qué escogió ese país como destino: tenía familiares allá? (explique quienes eran y a que actividades, empleos, negocios, etc, se dedicaban, por favor); ¿cómo preparó el viaje y quién compró su pasaje?; ¿viajó solo o con otros familiares o conocidos de la parroquia?; cuando llegó a Bs. Aires ¿lo esperaban familiares o conocidos?; ¿marchó soltero o casado, si se casó allá indique de donde era su esposa; ¿cómo encontró alojamiento y trabajo?; ¿qué oficios desempeñó?; explique como fueron sus condiciones de vida y de trabajo durante los primeros años de la emigración y cómo evolucionaron después; ¿en qué barrios se instaló y con quién se relacionaba en su tiempo libre: sociedades de emigrados, vecinos...?; ¿pensaba regresar cuando emigró o lo hizo ya con carácter definitivo?; ¿Se preocupó por las condiciones sociales y políticas del país de destino; ¿cómo considera Vd. el gobierno de Perón en relación a los negocios e intereses de los gallegos emigrados en Argentina?; ¿siguió hablando en Gallego en alguna ocasión o con determinadas personas, si fue así indique en que situaciones lo hacía; ¿recibió cartas de sus familiares de casa, ¿las conserva?; ¿envió remesas de dinero para sus familiares de casa?. Si lo hizo, indique, por favor, a que inversiones iban destinadas.

[13] Todas estas cuestiones nos remiten a las nuevas formas de hacer historia, que están marcadas por el interés por los grupos populares y la aproximación metodológica a la sociología y a la antropología, que produjeron un interesante debate sobre las escalas de observación de los procesos migratorios y las fuentes para analizar sus características, dinámicas y dimensiones. Recomendamos hacer una lectura detenida de las reflexiones que han publicado, a propósito de todo esto, los profesores José Carlos Moya (1996), Fernando Devoto y Hernán Otero (2003), quienes apuntan las posibles desviaciones de estas nuevas fuentes, métodos y perspectivas en los estudios migratorios.

[14] Remitimos como ejemplo de la abundante bibliografía especializada que reproduce las definiciones de red microsocial y espacio social, a los artículos de los profesores Fernando Devoto (1988 y 1991), Eduardo Míguez (1995 y 2001) y al libro colectivo coordinado por María Berg y Hernán Otero (1995).

[15] Los datos que ofrecen esas cartas y recuerdos orales desmienten el extendido tópico del crisol de razas creado, en su día, por la élite política argentina. Sus pautas matrimoniales, gastronómicas y culturales demuestran la perdurabilidad de la identidad étnica de los inmigrantes gallegos en Argentina y su percepción de la realidad que les rodeaba indica que, para ellos, aquellos argentinos que se movilizaban ante el Peronismo eran el ‘otro’ en cuyo país pretendían vivir y prosperar.

[16] Sobre las características generales de la presencia gallega en la república austral recomendamos la obra colectiva coordinada por Xosé Manoel Núñez Seixas (2001). El mismo autor ha estudiado la acogida del nacionalismo gallego entre la comunidad inmigrada hasta 1936 (Núñez Seixas, 1990) y la formación de estereotipos étnicos e identidades colectivas entre/sobre los inmigrantes gallegos en Argentina (Núñez Seixas, 2002).

[17] Antonio Bargiela recibió y conservó esas cartas, que denominaremos, en adelante, epistolario Bargiela. Su bisnieta Vanesa Martínez Ojea, las trascribió y nos facilitó una copia, además de otras informaciones sobre la red migratoria de su familia. Agradecemos su generosidad, que es un ejemplo de compromiso cívico con la recuperación de la memoria social de la emigración gallega. Veremos cuales eran los temas que interesaban a los emisores y receptores de estas cartas, en la medida en que influían en sus vidas y en la de los otros miembros de su red microsocial. Nos acercaremos al funcionamiento y a las relaciones internas de esta a través de las referencias epistolares al estado de salud propio y de los familiares, la marcha de sus negocios y de la de sus hijos, los matrimonios de estos y el nacimiento de los nietos. Pero estas cartas familiares transmitían, también, informaciones de carácter ‘global’ referentes a las oportunidades laborales y las condiciones de vida en los diferentes destinos migratorios. Emisores y receptores eran los puntos centrales o, al menos, los vértices, de una red primaria que se relacionaba y comunicaba en su espacio social a través de las epístolas que cruzaron los hermanos Antonio y Manuel Bargiela entre Salvaterra de Miño (Pontevedra) y Buenos Aires.

[18] Manuel y Arminda tenían ya un hijo en común, pero vivían en las respectivas casas paternas antes de emigrar. Los matrimonios ‘a trueque’ eran una práctica de microendogamia territorial y social muy extendida en todas las sociedades rurales europeas, porque garantizaba el intercambio recíproco de mano de obra, el conocimiento de las cualidades del consorte, la unión entre dos ‘casas’ vecinas y evitaban la dispersión de sus patrimonios, porque los consortes renunciaban a la herencia de la casa que abandonaban al casarse para la de sus suegros (Saavedra, 1994: 215 e 216; Muñoz, 2001: 73).

[19] La memoria oral de la familia indica que la anciana madre y la hija enferma sobrevivían con las remesas que enviaba Manuel, con la venta de alguna finca y, sobre todo, con la ayuda cotidiana de Antonio, que vivía en una casa contigua y les proporcionaba alimentos, al menos hasta la muerte de su madre en 1958.

[20] Carta 9 del epistolario Bargiela.

[21] Manuel Bargiela expresa a su hermano Antonio, en la carta 24, que “Laureano te agradece mucho tu regalo como el no sabe escribir medigo que yo lo hiciera en su nombre quedo muy contento asta te nombra asi mi primo antonio cuando tiene oportunidad no se olbida de ti [Buenos Aires 6/5/1968].

[22] Carta 6 del epistolario Bargiela.

[23] Carta 3 de Arturo Bargiela Porto a su tío Antonio, que residía en Salvaterra de Miño (Pontevedra). Fue mayor la exogamia masculina que femenina en los colectivos inmigrados.

[24] Carta 2ª de Arturo Bargiela Porto a su tío Antonio, que residía en Salvaterra de Miño (Pontevedra).

[25] Este era, en síntesis, el comportamiento típico de los gallegos residentes en Buenos Aires desde la década de 1950. Al menos mientras estaban solteros, porque el envío de remesas disminuía o desaparecía, lógicamente, cuando casaban y formaban su propia familia o establecían su propio negocio. Estos individualizaron, progresivamente, sus proyectos de vida respecto de las estrategias reproductivas de la familia de origen y, muchas veces, tuvieron que aprender la virtud de no dar, ante las continuas peticiones de ayuda económica que recibían en las cartas de sus padres y hermanos.

[26] Citamos tres fragmentos de las cartas 1, 3 y 5 del epistolario Bargiela.

[27] Extraído de la transcrición de la grabación de la memoria de vida de Dolores Rodríguez Pérez (Lantaño de Portas: 1922), entrevistada por el autor el 22-7-2004.

[28] Carta 19 del epistolario Bargiela.

[29] Carta 20 del epistolario Bargiela.

[30] Carta 15 del epistolario Bargiela.

[31] Carta 5ª de Arturo Bargiela Porto a su tío Antonio.

[32] Reproducimos dos fragmentos de las cartas 3 y 26 del epistolario Bargiela.

[33] La frase entre comillas procede de la carta 3 del epistolario Bargiela.

[34] Citamos dos fragmentos de las cartas 17 y 19 del epistolario Bargiela.

[35] Reproducimos dos fragmentos de las cartas 3 y 19 del epistolario Bargiela.

[36] Citamos dos fragmentos de las cartas 46 y 50 del epistolario Bargiela.

[37] Citamos dos fragmentos de las cartas 1 y 42 del epistolario Bargiela.

[38] Citamos dos fragmentos de las cartas 32 y 40 del epistolario Bargiela.

[39] Arturo Bargiela y su esposa Angélica Alonso residen allí, actualmente, con su hija y con Arminda, la madre de aquel que se trasladó a vivir con ellos al quedar viuda. Esta concentración familiar en un domicilio es una pauta residencial muy habitual entre los gallegos de Buenos Aires, tanto cuando llegaron como ahora, a consecuencia de la crisis económica y la devaluación de las jubilaciones de los últimos años.

[40] La frase entre comillas pertenece a la carta 30 del epistolario Bargiela.

[41] Carta 25 de epistolario Bargiela.

[42] Carta 30 del epistolario Bargiela. Por su parte, Arturo Bargiela Porto decía que “aca estamos bien pero tenemos pensado retornar a esa [Buenos Aires, 11 de abril de 1955]”, en la primera carta que remite a su tío Antonio.

[43] Las posibilidades de hacerlo variaban desde el clásico ascenso dentro de la empresa, la conversión en socio de la misma o el establecimiento por cuenta propia. Veamos la trayectoria laboral de un emigrante ourensano que llegó a Buenos Aires a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado. Poseía cierta experiencia en la compra de productos agrarios y ganaderos al por menor en las ferias de la comarca, que le sirvió para combinar un provechoso pluriempleo con sus iniciativas empresariales en Buenos Aires: [...] Entre en una compañía inglesa, una fábrica de cigarrillos, muy buena empresa y estuve en ella hasta que me jubilé, treinta y nueve años y un mes, porque yo después pedí efectivo de noche, tenía un buen puesto y de día hacía mis cosas y de noche me iba para allí. Trabajaba de las once de la noche a las seis de la mañana [...] Eso lo tuve para jubilarme y después tenía una pequeña empresa constructora, manejaba la parte comercial y nada más [...] Yo acomodaba al personal y me tiraba allí un par de horas en un sofá que me hacía de cama. Yo salía a las seis de la mañana, así que tenía tiempo para dormir a la mañana y después atender mi negocioExtraído de la trascrición de la grabación de la memoria de vida de Adolfo Conde Iglesias (Costa de Monte de Amoeiro, Ourense: 1930), entrevistado por el autor el 24-8-2000, Archivo Oral del Museo Etnolóxico de Ribadavia.

[44] Carta 1ª de Arturo Bargiela Porto a su tío Antonio.

[45] Citamos dos fragmentos de las cartas 8 y 11 del epistolario Bargiela. ‘Junta’ se refiere a un par de vacas, que se denomina xugo o xugada en gallego.

[46] Estos dos fragmentos proceden de las cartas 13 y 16 del epistolario Bargiela.

[47] Carta 20 del epistolario Bargiela.

[48] Carta 32 del epistolario Bargiela.

[49] Fragmento extraído de la transcrición de la memoria de vida de Santos Reza Fernández (Bóveda de Amoeiro, Ourense: 1935), entrevistado por el autor el 5-2-2000, Archivo Oral del M.E.R.

[50] Extraemos el testimonio de la trascripción de la memoria de vida de Indalecio Conde López (Cornoces de Amoeiro, Ourense: 1923), entrevistado por el autor el 7-3-2000, Archivo Oral del M.E.R.

[51] Carta 34 del epistolario Bargiela.

[52] Aunque hai casos ciertamente singulares como el de la pontevedresa Carmen Cornes, emigrante, madre de la Plaza de Mayo y retornada (López, 1991). Pero el argumento final de Manuel Bargiela nos recuerda la posición, aparentemente contradictoria, de un tío abuelo nuestro, nacido en familia campesina pobre y militante histórico del PSOE, por lo que huyó a Argentina al comienzo de la Guerra Civil española. Retornó jubilado a finales de la década de 1960 y se entusiasmó con la transición a la democracia en España. Pero defendía cuando veíamos en televisión las noticias sobre la represión militar en Argentina, nuestro pariente defendía con la misma vehemencia que allá era necesario imponer el orden social para garantizar la propiedad a empresarios como sus hijos. Este caso es un ejemplo que ilustra la tesis de que las personas y sus familias adaptan y organizan los valores y las normas sociales para dotar de sentido a su propia experiencia persoal. Por eso sus actitudes y posicionamientos sociales y políticos no se corresponden, directamente, con la posición de clase, objetiva, de las personas, sino con su autoubicación en grupos definidos según parámetros propios y en base a las experiencias sociales primarias que hallan tenido. Esos elementos son los que conforman la percepción y la representación que elaboran las personas sobre la realidad social en la que viven (Bott, 1990: 38 207 y 209). Es evidente que en el caso referido, el status de empresario y propietario que había disfrutado nuestro tío abuelo en Buenos Aires primaba sobre la ideología socialdemócrata que expresaba en su contexto social de origen y de retorno.

[53] Antonio conservó seis cartas de las remitidas por su hermano Manuel durante la dictadura militar.

[54] Estos tres fragmentos pertenecen a las cartas 34, 41 y 47 del epistolario Bargiela.


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