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Carmina Ramírez Maya
Mexico.
2009-07-23 14:00
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Los orígenes de Miguel de Lardizábal y Uribe: la continuidad frente a la ruptura (1744-1823).

La presente ponencia trata de los orígenes y parte de la obra de un personaje de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Se trata de la vida de un político ilustrado Miguel de Lardizábal y Uribe un vasco mexicano quien junto con su hermano participaron activamente en la vida política y en la corte española, dejando huella en la sociedad y política de la época. Se describirán y mencionarán los orígenes de la familia Lardizábal en la Provincia de Guipúzcoa en el País Vasco. Después de localizar el origen de la familia, veremos su llegada a la Nueva España. Vemos cómo, a partir de la llegada a tierras americanas y a partir de ese momento observaremos cómo surge en la Nueva España la nueva dinastía criolla de los Lardizábal Uribe y Sandoval, entre cuyos descendientes encontraremos a Miguel de Lardizábal. Haremos una breve referencia a su vida política en la Corte, y al contexto político de la metrópoli. Se citará su activa participación como el primer representante de la Nueva España en las Cortes de Cádiz, así como su desempeño como comisionado americano en esos momentos críticos del mundo.

El estudio de individuos concretos, no solamente de sus personas sino de los vínculos que tuvieron a lo largo de su vida, así como el análisis de su pensamiento y la interpretación de su obra, es la clase de estudio que me propuse realizar sobre Miguel de Lardizábal y Uribe [1] , cuya vida y obra nos permitirá comprender la complejidad de la sociedad en la que debió desenvolverse. Por su actuación dentro de la política hispanoamericana y en el contenido ideológico de sus discursos podemos observar cómo los dos hermanos tanto Miguel como Manuel de Lardizábal, intentaban dar continuidad a su mundo, a pesar de la inminente ruptura política que se avecinaba en el ámbito americano en las primeras décadas del siglo XIX. La vida de Miguel de Lardizábal es un breve instante lleno de estas grandes contradicciones, plena de transformaciones y fracturas que a la postre harían que su imagen fuera desdibujándose a lo largo de la historia.

Mi interés por estudiar a individuos pertenecientes a las élites regionales de origen vasco comenzó en el seminario sobre siglo XVIII que impartió en la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México María Cristina Torales Pacheco, entre cuyos temas de estudio figuran los grupos de poder en diversos ámbitos de la Nueva España a finales de aquel siglo y principios del XIX. Al adentrarme en sus diversos trabajos [2] sobre los miembros de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP) en México, y al tener conocimiento del archivo del comerciante vizcaíno Francisco Ignacio de Yraeta dentro del acerco histórico de la Universidad Iberoamericana, decidí realizar una investigación sobre los socios de la RSBAP que tuvieron contacto con dicho comerciante en tres ciudades de la Nueva España,[3] y emprendí un estudio sobre los vascos que emigraron desde su lugar de origen a estas ciudades.

Aunque diversos autores han escrito sobre el ilustre novohispano, incluso en las más recientes publicaciones persisten lagunas e inexactitudes sobre su vida personal y política. [4]

Un factor que ha colaborado en el olvido de los dos hermanos Miguel y Manuel de Lardizábal y Uribe dentro de la historiografía ha sido el hecho de que ocuparon cargos públicos en la Corona española y participaron de vida política con una tendencia monárquica en momentos donde los historiadores buscaban encontrar agentes de cambio. Su olvido explica que en diversas ocasiones a los dos hermanos se les haya confundido, yuxtaponiendo sus vidas y sus obras. Una de las intenciones de este estudio es mostrar y aclarar las dudas que han existido en torno a la obra de Miguel de Lardizábal, así como ver los vínculos sociales e intelectuales que mantuvo a lo largo de su vida, para poder observar la sociedad que lo rodeó.

Entre las páginas que se han escrito sobre la vida de este novohispano, Julio Caro Baroja menciona a una serie de personajes que han quedado injustamente oscurecidos, de quienes se sabe poco, y lo poco que se sabe es fragmentario.[5] El olvido en que se ha tenido a los hermanos Lardizábal se debe a las posturas políticas tan controvertidas que tuvieron en su tiempo, posiciones que no han sido comprendidas en su contexto. Gran parte de la historiografía moderna se ha encargado de mostrar a los actores sociales como individuos aislados del contexto en el que escribieron sus discursos y actuaron dentro de la política del momento.

Así, pues, por medio de este actor social, Miguel de Lardizábal, desentrañaremos diversos vínculos entre los diferentes miembros del edificio que formaba la política española de la época. Momentos difíciles, momentos de transición y de cambio en diversos aspectos. Una modificación política y social de un estado del vasallo que se transforma en ciudadano; de la monarquía absoluta que deviene en otra forma de gobierno; de la soberanía del rey que se transforma en soberanía del pueblo. Es dentro de este contexto donde nace, crece y vive Lardizábal. Es durante esta transición de la vida política española donde deben aclararse las oscuridades de la vida de Miguel de Lardizábal, cuando fue desterrado de la corte, cuando ejerció diferentes funciones dentro del gobierno monárquico español. Cuando sus “enemigos” toman el poder, es ahí donde podemos ver la otra cara de la moneda, que nos ayuda a comprender, sin enjuiciar, a aquellos personajes que no estaban de acuerdo con la forma de ver la vida que tenía el novohispano.

El presente estudio solamente señalará los orígenes de Miguel de Lardizábal así como su formación para poder comprender su actuación y su punto de vista en torno a los acontecimientos de su época. En sus primeros años de vida veremos como este personaje se convirtiera en uno de los novohispanos descendiente de vascos, más conocidos por el mundo metropolitano.

 


1. Los Lardizábal de Guipúzcoa

La casa solariega de Lardizábal surge en la villa de Idiazábal, en la provincia vascongada de Guipúzcoa, al norte de la Península Ibérica, en el siglo XIV. Idiazábal limita al norte con Beasain, al sur con Alsasua, al este con Ataun y al oriente con la villa de Segura, en cuya jurisdicción desemboca el río Ursuarán, afluente del Oria.

Los fundadores de la casa solariega fueron Juan de Lardizábal y su mujer, María Miguel de Oyarbide, cuyos nombres aparecen registrados en un testamento del siglo XV, [6] padres de Juan de Lardizábal, quien contrajo matrimonio con María de Goicoetxea, hacia el año 1500.[7] El heredero del mayorazgo, Juan de Lardizábal y Goicoetxea se unió el 28 de febrero de 1593 con Gracia de Oriar y Acutain, de cuyo matrimonio surgieron cinco hijos, tres de los cuales fundaron casas solares en distintas villas de la provincia de Guipúzcoa. De los otros dos hermanos, que no dejaron descendencia, sólo tenemos el registro de sus nombres: María y Juan de Lardizábal de Oriar.[8]

El mayor de los Lardizábal y Oriar, [9] Domingo, se casó con María de Acutain en abril de 1625, quienes continuaron con la casa solar y el mayorazgo de Lardizábal en la villa de Idiazábal. El segundo hermano, Esteban de Lardizábal y Oriar, [10] se casó en 1631 con María de Goiburu, y fundó el mayorazgo y la casa solar de Lardizábal de Oriar en la villa de Legorreta, en Guipúzcoa. El tercero de los hermanos Lardizábal y Oriar, [11] Martín, unido en 1643 con Magdalena de Urquía, fundó su casa y mayorazgo en la villa de Segura, de donde provienen los Lardizábal que emigraron a América.

 


1. 2 Los Lardizábal de la villa de Segura

La Villa de Segura fue de gran importancia en la historia de la Provincia de Guipúzcoa. Se encuentra a la vera del camino real que atravesaba el sur de Guipúzcoa, en la frontera con el reino de Navarra. Caro Baroja [12] dice que es la única villa en la toponimia guipuzcoana que conserva nombre extraño al vascuence.

Martín de Lardizábal y Oriar, fue el primer Lardizábal afincado en la villa de Segura, de donde surgió la estirpe novohispana. De su matrimonio con Magdalena de Urquía nacieron tres hijos. El mayor, Martín, [13] fundó el mayorazgo de esta casa el 31 de julio de 1707, junto con su mujer, Antonia de Elorza,[14] quienes residieron en Idiazábal hasta su muerte, aunque sin herederos. [15] Su hermana, Magdalena de Lardizábal y Urquía, [16] murió también sin descendencia, pero dos hijos del último de los tres hermanos, Francisco de Lardizábal y Urquía (1665- ), casado en 1680 [17] con Josefa de Elorza y Aranguren (1661-1731) continúan con la dinastía y con la casa solariega de Lardizábal en la villa de Segura.

Al mayor de los ocho hijos del matrimonio Lardizábal Elorza, Juan Antonio,[18] le siguieron Miguel Francisco, Martín, Ana María de San José, María Antonia, María Josefa,[19] María Francisca [20] y Francisco de Lardizábal y Elorza, este último padre del novohispano Miguel de Lardizábal y Uribe.

La familia del coronel Miguel Francisco de Lardizábal y Elorza continúa con el mayorazgo de los Lardizábal hasta el siglo XIX, tanto en la villa de Segura como en la Nueva España. Pero es del tronco de los Lardizábal y Elorza que se desprende la estirpe novohispana. Francisco Ignacio de Lardizábal y Elorza, se embarcó a la Nueva España como secretario particular de su hermano, el recién nombrado obispo de Puebla de los Ángeles, Juan Antonio Lardizábal y Elorza.

 


Los Lardizábal y Uribe en la Nueva España

A mediados del siglo XVII la emigración de vasco-navarros a América fue en aumento, y en el XVIII su presencia era notable cualitativa y cuantitativamente. Ya entrado el siglo las autoridades eclesiásticas nombraron a Juan Antonio de Lardizábal y Elorza como obispo de la diócesis de Puebla de los Ángeles en la Nueva España, para cubrir la vacante que dejara con su muerte Pedro Nogales Dávila.

Juan Antonio recibió el nombramiento de obispo de Puebla de los Ángeles en 1722, tras el deceso del obispo Pedro Nogales Dávila, muerto el 9 de julio de 1721.[21] El rey autorizó su salida en Aranjuez, el primero de mayo de 1723, y se embarcó para la Nueva España el 28 de junio de 1723 en el puerto de Cádiz. [22]

El Obispo Juan Antonio entró en la ciudad de Puebla de los Ángeles para tomar posesión del obispado el 11 de octubre de 1723, y llegó con un grupo de treinta y seis personas, entre canónigos, familiares y sirvientes. Esta ciudad, formaba parte de una de las rutas o caminos de Veracruz hacia la ciudad de México; se extendía desde el pico de Matlalcuéyatl (La Malinche) en el límite con Tlaxcala, y hacia el sur con el río Atoyac. El científico Alejandro Von Humboldt realizó una descripción geográfica:

 

La mayor parte de la intendencia de Puebla está cruzada por las altas cordilleras de Anáhuac. Más allá de los 18 grados de latitud, toda la región esta formada por una llanura sumamente fértil en trigo, maíz, maguey y árboles frutales; esta altiplanicie tiene más de 1800 a 2 000 metros de altura sobre el nivel del océano. También se encuentra en esta Intendencia la montaña más alta de la Nueva España, el Popocatépetl.[23]

 

El arribo de Juan Antonio de Lardizábal y Elorza y de quienes lo acompañaban a su obispado no constituyó, desde luego, un sacrificio, ni una prueba difícil de cumplir para el guipuzcoano. No hay que dejar de lado el contexto de las Provincias Vascongadas a la salida del Obispo, en la década de los años veinte del siglo XVIII. Durante estos años en Guipúzcoa se suscitaron acontecimientos que ocasionarían serios movimientos en la sociedad, tales como las revueltas populares conocidas como Matxinadas [24], la primera de las cuales se dio entre 1713-1723. Este movimiento o revuelta popular se gestó justo en los momentos en que el obispo aceptaba su nuevo cargo y decidía embarcarse con varios miembros de su familia hacia Nueva España.

No hay que olvidar que el siglo XVIII en España, y en particular en las Provincias Vascongadas, con la entrada de la casa de los Borbones y la política absolutista, diversas actividades económicas sufrieron modificaciones. Esta política fue una causa de la primera Matxinada. Del mismo modo, sabemos que la explotación en las ferrerías durante este periodo sufrió una disminución debido al estancamiento técnico, y otros factores se intentó salvar la actividad comercial con la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, que más tarde se completó con Compañía de las Islas Filipinas.[25]

Un factor más que nos explica que sus parientes emigraran a la Nueva España durante este siglo XVIII fue el conocimiento que existía en la Península del amplio poder que un obispo podía llegar a tener en los virreinatos. No debemos perder de vista que para el año de 1722, cuando llegó Lardizábal a Puebla, éste era el obispado de mayor renta en toda la Nueva España. Así, pues, por los privilegios, las nuevas oportunidades, el recién nombrado obispo Lardizábal decidió viajar con treinta y cuatro familiares y parientes cercanos.

La familia Lardizábal llegó a la Nueva España e inmediatamente se integró en las élites regionales. Entendemos por élites, de acuerdo con la definición de Peter Burke, a “un grupo elevado a tres niveles: poder, riqueza y rango.”[26] En el caso de la familia del obispo, ésta poseía riqueza por estar bien afianzada económicamente y, en consecuencia, sus miembros adquirieron rango social. El poder lo proporciona la gran influencia política y cultural que ejercían. Teniendo en cuenta que en nuestro caso coinciden estos tres factores, no olvidemos que el poder que lograron adquirir se debió a las redes sociales que irán entretejiendo, como veremos adelante, por medio del parentesco, el paisanaje y relaciones sociales.

Al llegar a la Nueva España, la familia del obispo incorporará los tres factores antes mencionados. Su poder lo obtiene mediante los lazos y vínculos familiares con los novohispanos, que se encontraban bien afianzados en las capitales de la Nueva España. La familia Uribe y Sandoval perteneció a la élite, ya que tuvo acceso tanto a los medios de producción como a cargos públicos en los cabildos regionales, en las diputaciones mineras locales y, en algunos casos, llegaron a participar como oficiales de la milicia. Los cargos públicos que ostentaron y la acumulación de capitales les permitieron tener una serie de privilegios, que lograban conservar al mantenerse en relación con otros individuos de este mismo sector de la sociedad.

Fernand Braudel[27] afirma que la familia ofrece la solución más frecuentemente buscada y la más natural para lograr la fortaleza de estas redes económicas. Además, las actividades económicas de tales familias les permitieron acumular sus fortunas en la práctica de las diferentes ramas de la producción: agricultura, minería e industria. Estas redes de comparsas y socios, mencionadas por Braudel, eran necesarias para los recién llegados de España, como lo mostraré en detalle más adelante, cuando señale cómo la familia episcopal irá entretejiendo sus redes, con las cuales obtendrán una clara supremacía sobre el resto de la sociedad, que continuarán manteniendo hasta bien entrado el siglo XIX.

Si nos detenemos en esta lista de familiares y allegados, observamos que en su mayoría son de la provincia de Guipúzcoa y de las cercanías del País Vasco. Constatamos un claro ejemplo del entramado social: los tíos apoyaban a los sobrinos o a sus familiares más cercanos; es decir, se prefería llamar al paisano para que participara en los negocios familiares. [28] Este espíritu de solidaridad familiar no es la excepción en la familia Lardizábal, sino que es un ejemplo más de las redes familiares que estamos describiendo.

Las familias que emigraron fueron adquiriendo matices particulares en América, y aunados a los lazos y nexos que tienen con el resto del mundo hispánico van a crear una nueva sociedad. En el caso de la emigración del obispo Lardizábal, observaremos cómo los treinta y cuatro individuos que lo acompañan (todos ellos solteros) se van a incorporar poco a poco en la sociedad novohispana.

Coincido con Francisco Xavier Guerra [29] cuando aborda el concepto del mundo ibérico como un mundo corporativo, en el que diversos personajes se unen, se ayudan y crean grupos sociales con estructuras determinadas; también adquieren la costumbre de colocarse en sitios estratégicos de toma de decisiones. Un ejemplo de todo lo dicho lo constituye el sistema corporativo de la familia Lardizábal, cuyo miembro más prominente, un eclesiástico de alto rango, les facilitará el ingreso dentro de los grupos de poder más importantes de la Nueva España.

Así, pues, la migración con la llegada del obispo Lardizábal no es un caso aislado, sino que pertenece a todo un movimiento que se venía gestando desde los primeros años de la conquista española. Sin embargo, habría que matizar esta afirmación, pues, aunque pareciera que solamente existía un sector de la población que se beneficiaba con esta política, fueron pueblos enteros y, en general, el mundo hispánico crecía y aumentaba sus ganancias con este tipo de políticas. En el mundo ibérico no sólo se relacionaban y articulaban individuos aislados, sino que existían muchos actores sociales que entretejían sus intereses en los nuevos territorios.

El caso de su hermano Francisco Ignacio de Lardizábal y Elorza, que llegó a la Nueva España a la edad de 23 años. Este joven fue nombrado secretario episcopal. Antonio de Acha ejerció funciones de secretario desde enero al mes de abril de 1729, mientras que ya para junio al hermano del obispo firmaba como tal. [30] Francisco Ignacio se casaría más tarde con una rica criolla de la ciudad de México con la que su hermano Juan Antonio de Lardizábal estaba relacionado.

Francisco Ignacio se casó en 1733 con la rica criolla Isabel María de Uribe Sandoval y Muñoz, con quien procreó trece hijos, entre los cuales está Miguel de Lardizábal y Uribe. Estos se establecieron en el poblado de San Martín Texmelucan, en lo que actualmente es el estado de Tlaxcala.

Durante la época virreinal San Martín Texmelucan se constituyó en un gran centro comercial, agrícola e industrial. Debido a su ubicación privilegiada (en el camino de la ciudad de Puebla a México), a su sistema de comunicaciones,[31] y a la riqueza de los productos de la región, este poblado fue residencia de grandes familias acaudaladas, donde establecieron sus haciendas catorce miembros de las élites virreinales, lo cual demostraba la riqueza existente en la zona. [32] Y ésta es población elegida por la ilustre familia Lardizábal Uribe y Sandoval para su asentamiento, donde pronto sus miembros se hacen dueños de once haciendas de la región.

 


Los Uribe y Sandoval

Pese a que la información encontrada es escueta, consideramos que nos ayuda a comprender las redes sociales durante la edad moderna en este entorno descrito del siglo XVIII y principios del XIX. El padre de Isabel, Joseph Joaquín de Uribe y Castejón, había nacido en Jerez de la Frontera en España y era el hijo mayor de Pedro de Uribe, originario de Lequeitio, quien fuera oidor de la casa de Contratación de Sevilla. [33] Su mujer era la peninsular Isabel de Castejón y Medrano, originaria de Agreda.[34]

Sobre la familia de Joseph Joaquín de Uribe tenemos conocimiento por un poder que éste le otorgó a su pariente Joseph Bullón y Castejón, vecino de Ávila, en España. Por ser el hijo mayor, José Joaquín heredó las capellanías que dejó su tío Francisco de Castejón, caballero de la Orden de Santiago,[35] teniente general de la Caballería de Milán de Castellano, de la Real Fuerza de San Juan de Ulúa. [36] Aunque no hemos logrado evaluar el monto de dichas capellanías, el hecho de que el beneficiado las solicitara, nos indica que además del beneficio económico también le proporcionó prestigio.

En cuanto a Joseph Joaquín de Uribe y Castejón nació en Jerez de la Frontera el 16 de octubre de 1669; en 1702 ingresó en la orden de Santiago. Fue colegial Mayor del Arzobispo de Salamanca y su carrera política la dedicó a la consultoría del Supremo Tribunal de Santo Oficio. [37] Además, llegó a ser oidor de la Real Audiencia, regidor superintendente y administrador General de los Reales Azogues de la Nueva España en 1729.[38] Este ilustre personaje casó con Micaela María Muñoz de Sandoval el 6 de abril de 1706.[39]

Del matrimonio de los peninsulares Agustín Muñoz de Sandoval y Juana Francisca Caballero nació Micaela Muñoz de Sandoval, madre de Isabel María y al menos de otros seis hijos: Ignacio, [40] Agustín,[41] Andrés,[42] Micaela, [43] Agustina[44] y Juana Estefanía Muñoz de Sandoval. De estos nos interesa Micaela, quien casó el 6 de abril de 1706 con el mencionado José Joaquín de Uribe Castejón y Medrano, oidor decano de la Ciudad de México, Juez Privativo y Superintendente Administrador General de los Reales Azogues de la Nueva España.[45]

Micaela Muñoz de Sandoval, por ser la única hija que el matrimonio tuvo en la Nueva España, heredó todos los bienes de sus padres. Además de la riqueza material que recibió, hay que unir la herencia del consorte Joseph Joaquín, quien se encargó de enlazar las redes y de acrecentar los nexos políticos a través de los matrimonios de sus hijos.


Los primeros años de Miguel en la metrópoli

Miguel Joaquín Antonio Ignacio Sebastián de Lardizábal y Uribe fue uno de los trece hijos del Guipúzcoano Francisco Ignacio de Lardizábal y de la criolla Doña Isabel María de Sandoval y Uribe. Miguel fue uno de los hermanos menores de dicho matrimonio, nació el 20 de enero de 1744 y fue bautizado el 24 de enero de mismo año, en la capilla de la hacienda y Molino de Atoyac en la jurisdicción de Tlaxcala. Fueron sus padrinos su tío Andrés de Lardizábal y Vicuña, y su abuela Micaela de Sandoval. [46]

Fue a los 16 años cuando Miguel con su hermano Manuel llegaron a España. Ambos salieron de su casa en la Nueva España y llegaron a Valladolid en el año de 1761, para continuar sus sus estudios. Miguel, ya había estudiado Retórica y Filosofía en el Seminario Conciliar Palafoxiano de la ciudad de Puebla.[47] De su hermano Manuel sabemos que había estudiado bellas letras, filosofía e inició con jurisprudencia [48] en el Colegio de San Ildefonso de la ciudad de Puebla [49] .

Sobre sus vínculos e influencia ideológica de la Compañía de Jesús sabemos que en mucho se debió al contacto cercano que tuvo siempre la familia Lardizábal y Uribe con dicha orden. Esta familia mantenía estrecha relación con los jesuitas, desde sus primeros años en la Nueva España. Vemos que el matrimonio de Francisco Ignacio Lardizábal y Elorza, e Isabel de Uribe lo consagró el rector del Colegio de San Gregorio, el padre jesuita son Andrés Xavier García en 1733[50]. La cercanía con la Compañía debió de ser estrecha ya que Doña Micaela Muñoz de Sandoval madre de Isabel de Uribe y abuela de Miguel, declaró en su testamento ser Patrona de los Colegios de San Pedro y San Pablo de la Compañía de Jesús. [51] Por eso no es de extrañar que dos de sus hijos tanto Manuel como Miguel estudiaron en el Colegio de San Ildefonso de la ciudad de Puebla, como ya se mencionó.

Consideramos que sus estudios en la Nueva España, con la Compañía de Jesús debió de marcarlos más adelante en su vida académica y su vida personal. Ambos hermanos crearon vínculos que les permitirán tener acceso a información privilegiada así como crear amistades con mucha fuerza y poder dentro del mundo hispánico. Es así como en su juventud los veremos unidos a personajes como al bibliófilo José Beristáin y Souza, y al Jesuita Francisco Javier Clavijero, con quienes convivieron durante su estancia tanto en colegios de la Compañía de Jesús como en otras instituciones educativas.

Durante su estancia en la Universidad de Valladolid en 1761, ambos fueron admitidos como miembros de la Real Academia de Geografía e Historia. Es en este periodo de su vida cuando coincidieron con el novohispano José Mariano de Beristain y Souza [52]. La fama de ambos hermanos como ilustrados y cultos es corroborada por su amigo Beristáin en el año en que él ingresó a la Universidad de Valladolid en 1782 se decía sobre ellos:

 

“Habiéndose pasado a España, cursó en la Universidad Mayor de Valladolid (refiriéndose a Manuel) las Cátedras y Gimnasios de uno y otro Derecho, distinguiéndose ventajosamente entre sus contemporáneos, y admirándose sus talentos y progresos literarios de los Doctores de aquella famosa Escuela y de los letrados y Ministros de la Real Chancillería.(...) era voz y fama que a los hermanos Lardizábales, se debía el esplendor y buen gusto de los Gimnasios de Teología y Leyes de aquella academia”. [53]

 

Además sobre la educación y preparación que éste obtuvo tanto en la Nueva España como en Valladolid se expresa de la siguiente manera:

 

“Supo desde luego acompañar las sutilezas de la Escolástica, que aun reinaba en aquella escuela, la solidéz de la Teología Positiva y Dogmática; y unir a la lección de concilios e historia eclesiástica un vasto conocimiento de la Historia Profana, Antigua y Moderna (..) de hecho por sus grandes talentos instrucción y bellas prendas le proporcionaron después algunos trabajos y empleos honoríficos ”. [54]

 

Sabemos una carta personal entre Miguel y José Mariano en el mes de junio de 1809 que existía una amistad entre ellos. [55] De hecho en ella, comenta sobre las biografías que realizó sobre ambos hermanos en su obra Biblioteca Hispano-Americana Septentrional, que logró publicarla hasta el año de 1819. Es en dicha carta donde les menciona que envía cuatro medallas realizadas para “Nuestro Colegio Palafoxiano de Puebla” como regalo. Por lo que se ve en la carta existía una estrecha amistad entre ambos, [56] aunque esto no significa que Miguel de Lardizábal no tuviera los méritos antes mencionados, que le permitieron acceder a diversos cargos públicos que más adelante se mencionarán.

La posible afinidad que existió entre la familia Beristaín y los Lardizábal y Uribe se debió a que existió un Beristaín que llegó entre el grupo de personajes ilustres que el Obispo de Puebla Juan Antonio de Lardizábal y Elorza trajo a la Nueva España en 1731. Es interesante señalar como existió la similitud de redes de apoyo que ambas familias formaron parte en el mundo Ibérico. Así como llegaron a la Nueva España la estirpe y amigos de los Lardizábal de Guipúzcoa en 1731, lo mismo hizo el obispo Francisco Fabián y Fuero[57] con un grupo de amigos y parientes que también trajo al obispado de Puebla en junio de 1765.[58] Al ser nombrado Arzobispo de Valencia Fabián y Fuero vuelve a marchar con sus parientes a España, y entre ellos fue José Beristáin y Souza, quien como ya se dijo coincidió con los Lardizábal en Valladolid.

Sin embargo continuando con el contacto que tuvieron ambos hermanos con otros ilustrados de su época, podemos ver el caso del jesuita novohispano Francisco Javier Clavijero. Durante el exilio de este miembro de la Compañía de Jesús, sabemos que tuvo contacto con Manuel de Lardizábal y Uribe mientras éste estaba en España. Durante el mes de octubre de 1783 Clavijero mencionó que una persona de la corte de Madrid le pidió una copia de su manuscrito en castellano de su Historia Antigua de México. Clavijero informa en sus cartas que “gente importante” le solicitó que le enviara copia de su obra a Don Antonio Sancha, impresor de Madrid para que lo publicase. No dice quien era esa persona pero uno de ellos fue Manuel de Lardizábal y Uribe, quien en esos momentos fungía como procurador del Consejo de Castilla y secretario de la Real Academia de la Lengua Española.

Al escribir Clavijero a su amigo español el jesuita Lorenzo Hervás [59], sobre el pedido de Madrid en su carta de Bolonia del 20 de diciembre de 1783, el autor describió el gran cuidado que tuvo en hacer correcciones y adiciones al manuscrito. Le informó a su amigo sobre la revisión completa que había hecho al prólogo y al tratado sobre historia natural; la cuidadosa lectura en busca de errores que había dado a los dos volúmenes, que había copiado de nuevo con ayuda de amanuenses; la preparación que estaba dando al tercer volúmen para publicarlo y finalmente el que a causa de esta faena estaba obligado a posponer otro estudio que estaba muy avanzado. Al mismo tiempo que envió los volúmenes al impresor, Clavijero también le escribió a Lardizábal, pidiéndole que leyera el manuscrito que el editor, a petición suya, le entregaría para su opinión. [60]Por lo anterior se sabe que la “gente importante” que le había solicitado copia de su obra era Manuel de Lardizábal, a quien conoció y con quien posiblemente mantuvo contacto posterior.

El autor Ronan Charles[61] hace referencia a que posiblemente Manuel de Lardizábal conoció a Clavijero en la ciudad de México, sin embargo por información que obtuvimos sobre los estudios de Manuel, éste estudio en San Ildefonso de la ciudad de Puebla, y posiblemente ahí conoció a Clavijero cuando éste ultimo curso sus últimos años de estudio en teología en el mismo colegio. El interés de Lardizábal por dar a conocer la obra del jesuita se debe probablemente al amor que éste profesaba por su tierra, por la Nueva España y sobre todo por el valor que le daba a la historia.

El contacto que ambos hermanos tuvieron con personajes ilustrados no sólo se remite a los dos personajes antes mencionados. Sabemos que entre ambos y el ilustrado Gaspar de Jovellanos existió también una profunda amistad, que se observa en el Diario de éste último. Cuando escribe sobre ambos hermanos y donde nombra a Miguel como “Lardizábal el Guipúzcoano”. [62] En dicho diario describe haber tenido largas conversaciones con los hermanos Lardizábal, durante su visita al País Vasco en 1797. [63]

Entre la vida de Jovellanos y de Miguel de Lardizábal existen diversas similitudes. El interés de ambos de crear un bienestar para la comunidad, de una búsqueda de educación para la sociedad es una constante que se encuentra a lo largo de su vida. Los dos intentaron mejorar las escuelas e institutos que estuvieron a su cargo, Jovellanos en Asturias y Lardizábal en Vergara, inspirados en un pensamiento ilustrado. Entendiendo el término de ilustración como un modo de ser específico, un modo de pensar y de actuar que lleva al individuo a procurar la felicidad material, una forma más pragmática, sin dejar a un lado la religión cristiana que permea todas sus acciones.

Miguel de Lardizábal procuró fomentar la educación para crear una mejor sociedad, como ocurrió durante su estancia en el Real Seminario Patriótico de Vergara. Así como los conocimientos que adquirió tanto en su educación como en sus cargos públicos en la corte los va a plasmar en sus obras con la intención de abrir España al mundo, sin pretender quebrar ni la estructura social ni la organización política del “Ancien Regime” [64]

 


Sus Primeros Cargos Públicos en la Corte

A pesar de sus estudios sobre teología, Miguel no tuvo vocación por la carrera eclesiástica. Por lo que años más tarde lo vemos trabajando en la Corte de Madrid. Esto no ha de ser extraño para este vasco-mexicano. Ya que como lo indica Caro Baroja en su obra: “La casa real desempeña en el mundo vasco un papel primordial por que los hombres más destacados (...) son secretarios, tesoreros, hombres de confianza de los reyes, en proporciones insospechadas”. [65] Este va a ser el caso de los dos hermanos Lardizábal. En el caso de Miguel el primer empleo que tenemos registro dentro de la corte es, según el mismo Lardizábal como Oficial Mayor de la Secretaría de Estado, teniendo a su cargo la corte de París en el tiempo de la Revolución Francesa. [66]

En el caso de Miguel el segundo empleo que tenemos registro dentro de la corte es como oficial Tercero de la Secretaría de Estado, ocupando el cargo de Secretario del General Ventura Caro. Y es durante esta gestión cuando le asistió en la comisión para fijar límites entre Francia y Navarra.

Es en su cargo de secretario de Ventura Caro, cuando fijó los límites entre Francia y Navarra donde Miguel de Lardizábal retomó contacto en el País Vasco, ya que durante la guerra de la Convención, en junio de 1794 su jefe Ventura Caro fue llamado a Madrid. Fue en ese momento en que Lardizábal le avisó que había sido nombrado su sustituto y al parecer le molestó al General, por lo que atacó el ejército francés antes de su salida, con un resultado desastroso. Miguel había sido nombrado Oficial Mayor de Estado, sin embargo el error anterior ocasionó que a pesar de pedir perdón, fue desterrado al País Vasco. Por lo que en el año de 1797 residió en Vergara, y realizaba constantes viajes a Bayona y a Vitoria. [67]

Es en esas fechas donde se vuelve a unir su vida con la de su hermano Manuel [68], ya que también por problemas políticos estaban los dos hermanos juntos en el destierro en 1797 y un año después en Alcalá. Volveremos a saber de Miguel cuando fue nombrado director del Seminario de Vergara, en la provincia de Guipúzcoa ya entrado el siglo XIX. Sin embargo no desarrollaremos su estancia en dicha institución ya que merece un estudio aparte. Solamente mencionaremos que fue Director del Seminario de Vergara de 1801-1808. Es en este momento cuando se invitó a Miguel de Lardizábal a fungir como director del mismo. Y coincido con el padre José Ignacio Tellechea cuando afirma:

“ para ello es fundamental un director, de acreditada fama por sus luces y por posibles altos empleos de Estado. Todas las condiciones las reune Miguel de Lardizábal. Precisamente por ello propone que se le confie la dirección con absoluta libertad y sin intervención por parte de la sociedad.”[69]

 

Cabe aclarar que Don José Ignacio Tellechea confunde a Manuel con Miguel de Lardizábal y Uribe en el artículo antes mencionado. Sin embargo debido a la información obtenida a través de diversas fuentes se sabe que el director del Seminario fue Miguel ya que Manuel para esas fechas se encontraba en la corte de Madrid. Posiblemente la confusión se dio, ya que muchas veces se firma como Lardizábal sin escribir su primer nombre. Además otro factor que pudo haber prestado a este equívoco fue la estancia de su sobrino Manuel de Lardizábal y Montoya en el Real seminario de Vergara. Ya que este último, hijo de su hermano Manuel de Lardizábal y Uribe fungió como director de dicha institución ya entrado el siglo XIX.

Regresando a Miguel de Lardizábal había ocupado cargos importantes dentro de la corte de España, así como tenía el prestigio y la cultura para poder dirigir dicha institución. También cabe remarcar que Miguel nunca perdió contacto con la tierra de su padre, la cual consideraba como suya. Sus vínculos con las élites vascongadas, así como las cualidades antes descritas lograron hacer de este novohispano la persona idónea para dicho cargo.

Así bajo esta imagen es como se nos muestra un Miguel de Lardizábal alabado no sólo por sus compatriotas como lo era Beristáin, sino que en Guipúzcoa y en la corte se le presenta como un hombre ilustrado, al cual se le puede confiar plenamente un cargo público. De hecho es interesante mostrar que en las actas que se tienen en el Archivo del seminario de Vergara aparece la decisión del rey Carlos IV de otorgarle la dirección y administración de dicha institución a un director, secretario y ecónomo designado directamente por nombramiento real. Por lo que sabemos que ya para esas fechas don Miguel gozaba de plena confianza por parte de la corte española. [70]

Cabe señalar que en la documentación del Seminario existe ya la confusión de nueva cuenta sobre el origen del “mejicano Lardizábal”, ya que en un documento escrito en 1842 se menciona a éste como natural de la villa de San Felipe, en el estado de Guanajuato.[71] Siendo originario de la hacienda de San Juan Molinos de Atoyac en el estado de Tlaxcala, como ya se mencionó con anterioridad.

Es durante el mes de abril de 1808 cuando Miguel debido a los sucesos de la época se trasladó a Madrid, dejando la dirección del Seminario en manos de Juan Bautista Montes.

Todos sus estudios, el contacto que mantuvo con algunos personajes ilustrados van a ser el antecedente de su postura política en los años venideros. En el presente artículo solamente se hará una breve mención de las actividades políticas de Lardizábal, debido a que esta participación activa en la vida política merece un estudio aparte por la trascendencia que tuvo tanto en la metrópoli como en la Nueva España.

 



Su actuación dentro de las Cortes de Cádiz

Es hasta 1808 cuando vemos de nueva cuenta a Miguel tomando parte activa de la vida política de la corte. Se trata del momento en que el rey Fernando VII se dirigía a la ciudad de Bayona para entrevistarse con las tropas de Napoleón. Lardizábal se encontraba en Vitoria y se dice que intenta convencer sin éxito al monarca que no prosiguiera su viaje. Es por este momento que más adelante el rey de España lo premiará más adelante. En Bayona se reencontró con el monarca y formó parte de los 65 diputados que redactaron en esa ciudad la constitución en el mes de junio de 1808.[72] Pero vamos por más a detalle.

La primera Junta Suprema de Gobierno se reunió en la ciudad de Madrid, por si quedaba inutilizada la existente entonces presidida por el Infante Antonio. Por motivos bélicos la Junta Central tuvo que retirarse a Sevilla en donde por decreto del 22 de enero de 1809 declararon la importancia de las Americas. Esto es significativo ya que al interesarse en América se vio la necesidad de que estas colonias tuvieran representación en el nuevo órgano de gobierno metropolitano. Así se asevero que:

 

“Los vastos y preciosos dominios de Indias eran parte esencial e integrante de la monarquía para corresponder a la heroica lealtad y patriotismo de que acaban de dar distinguidas pruebas”. [73]

 

Ahí mismo se declaró que debían tener representación nacional e inmediata en la Junta Central del Reino, por medio de sus diputados, a cuyo fin debía de ser nombrados uno por cada uno de los virreinatos. Fue asó como se solicitó una representación por los virreinatos de: México, Perú, Nueva Granada, y Buenos Aires y por las capitanías generales independientes de la isla de Cuba, Puerto Rico, Guatemala, Chile, Venezuela y Filipinas. La forma de elección que llevaron a cabo se dio en las capitales de las provincias, incluyendo a la Nueva España. El ayuntamiento de cada una de ellas eligiera a tres individuos de los cuales se sorteara uno, y el virrey con el real acuerdo debería de escoger tres entre los sorteados en las provincias para sacar por suerte entre estos el que había de ser miembro de la Junta Central.[74]

Fue así como en ese mismo año, cuando el 4 de octubre de 1809 se hizo la elección del individuo que debía asistir en representación de la Nueva España a la Junta Central. En la terna que formo el Arzobispo Virrey y la Audiencia para que en ella se hiciese el sorteo, obtuvo en primer lugar los votos Manuel de Lardizábal quien pertenecía en esos momentos al Consejo de Castilla. En segundo lugar salió electo su hermano Miguel de Lardizábal con nueve votos, y con uno del oidor Aguirre, y en tercer lugar José Mariano de Almansa, regidor de Veracruz con seis votos, tres el oidor Aguirre y uno el obispo auxiliar de Oaxaca Ramón Casasus. [75]

Finalmente quedó electo Miguel de Lardizábal como representante de la Junta Suprema de Sevilla por la Nueva España. Por lo visto su trayectoria política, su preparación, sus vínculos en su lugar de origen y sobre todo por estar radicando en esos momentos en la península Ibérica. Su elección se solemnizó en todas partes y especialmente en la ciudad de Puebla de los Ángeles, ciudad que lo había visto crecer en sus primeros años de infancia.

Antes de reunirse la Junta Central se había dado paso a un Consejo de Regencia, al cual Lardizábal fue nombrado representante de las Americas y Asia Españolas como sustituto del caraqueño Esteban Fernández de León. Con él se encontraban Pedro de Quevedo y Quintana, Obispo de Orense, Francisco de Saavedra, Consejero de Estado, y los generales Francisco Xavier Castaños y Antonio Escaño.[76]

El juramento de las Cortes se dio el día 22 de septiembre de 1810, en la isla de León (San Fernando) pero el 24 mudaron el juramento declarando la soberanía en el pueblo, y por eso se declararon su representante [77]. Al negarse el obispo Orense a prestar juramento a las Cortes, por considerar que la soberanía residía en el rey y no en el pueblo, junto con el general Palacios fueron presos. Después los cinco miembros del Consejo de Regencia fueron desterrados a Cádiz para diciembre de 1810. Miguel de Lardizábal al ser diputado o delegado por la Nueva España al ponerse a la soberanía que radicará en el pueblo sino en el rey, también fue desterrado.[78] Lardizábal pidió retirarse al reino de Murcia pero no pudo salir de Cádiz hasta julio de 1811.

Miguel se estableció en Alicante y publico un manifiesto el 14 de septiembre de 1811 llamado: Manifiesto que presenta a la nación el Consejero de Estado Don Miguel de Lardizábal y Uribe, en el que defendió su postura política y la del Obispo de Orense respecto a la soberanía nacional. En este documento atacaba a las cortes por estar constituidas en su mayoría por sustitutos de los primeros diputados. Este folleto es considerado como la primera exposición de postulados absolutistas a lo largo del siglo.

El presente artículo solamente hace incapié los primeros años de la figura de Lardizábal. Al ver sus raíces, estas nos permiten ver los motivos que le permitieron ser el representante del virreinato en la Metrópoli. Si analizamos los orígenes de Miguel, su educación y pensamiento ilustrado que se gestó durante el auge de la política de Carlos III, es obvio que a través de los cambios que se gestaron en la primera parte del siglo XIX, Miguel se empeñó en mantener la estructura que hasta ese momento el había conocido. Por tal motivo, nunca pretendió cambiar ni romper la estructura política de la España que lo vio crecer. Así la primera elección democrática hecha por los americanos, no se buscaba o no pretendía un cambio de sistema.

 


Épilogo

Miguel de Lardizábal pertenecía a un selecto grupo, era un representante de las élites hispánicas. Fue un hombre que tuvo acceso a la cultura, a la educación y a ocupar puestos públicos de representación popular. Todas estas características hicieron de él un personaje comprometido con el sistema político, económico y cultural que le tocó vivir. Se trata de una fidelidad incondicional al sistema monárquico, desde la cual él había crecido en todos aspectos.

Lardizábal se encontraba inmerso en un contexto político donde las ideas del régimen monárquico coexistían con las nuevas ideas de República, un momento donde el espacio público estaba en proceso de cambio. Esto significaba que cohabitaban una serie de ideas en nuevas formas de asociación intelectual, donde empezarían a surgir diferentes puntos de vista sobre la forma de gobernar y la forma de llevar a cabo la política. Coincidimos con Roger Chartier. Este dice que aun cuando su discurso afirma el respeto a la autoridad y la adhesión a los valores de la tradición, las nuevas formas de asociación intelectual introducen en sus prácticas la prefiguración de la sociabilidad revolucionaria en sus figuras más radicales. [79]

Es bajo este contexto donde se inscribe Miguel de Lardizábal, en un nuevo orden donde se inicia un cuestionamiento, en el caso del mundo hispano, no centrado en la religión sino en la forma de gobierno. Es decir, se inicia en el mundo ibérico una crítica a la antigua autoridad. La postura de Miguel –como de otros– es intentar fundamentar y convencer a este espacio público de seguir y dar una continuidad al sistema monárquico; sin embargo, la politización y el cuestionamiento de la viabilidad del sistema monárquico ya habían sembrado dudas sobre todo en el mundo americano.

Por su edad avanzada, por el contexto donde vivió, ya no comulga con las nuevas ideas que traían los jóvenes americanos que llegaron a las Cortes de Cádiz. Sus escritos, su manifiesto y las ideas de permanecer fieles al rey fueron vistas como algo antiguo, que ya para esas fechas eran inviables. La continuidad que buscaba Lardizábal en la política americana y peninsular era irrealizable por los acontecimientos de ese momento.

La redirección del curso de los acontecimientos en América era poco factible, pues ya para 1814 las ideas independentistas habían permeado diversos sectores de la población americana. Ya existía una ruptura que hacía imposible seguir con la continuidad política que Lardizábal buscaba lograr con su discurso.

Muchas vidas y muchos hechos históricos han parecido inconexos, o sus líneas o rastros casi invisibles han logrado que, a los que nos dedicamos al oficio de historiar se nos escapen. Sin embargo en el presente estudio pretendemos mostrar esas líneas casi invisibles en la vida de Miguel de Lardizábal, y el mostrar cómo sus estudios, su ideología ilustrada, y sus relaciones sociales van a ir moldeando su futuro político en la corte española. Como ya se ha mencionado esta es sólo una pequeña aproximación de los primeros años de la vida de este personaje quien fue elegido por sus compatriotas como el primer representante de la Nueva España en la metrópoli.

Coincidimos con el autor Carlos Seco Serrano, quien afirma que la historia de España del siglo XIX sería incomprensible si se le sigue reduciendo al escenario europeo y si se insiste en mostrar a las Españas de Ultramar como apéndices de la metrópoli. Porque si bien es cierto que la revolución liberal ocurrió simultáneamente pero en distintas condiciones a uno y al otro lado del mar, sin embargo todo este complejo mundo conformaría una unidad que se llamaría más adelante Hispanidad. [80] Dentro de este parámetro creemos firmemente que es necesario hacer un estudio que englobe ambas partes, para poder comprender los acontecimientos que sucedieron y cambiaron radicalmente la historia del mundo iberoamericano.

Sabemos lo difícil que puede ser comprender la complejidad del mundo hispánico de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Sin embargo, podemos ver acciones, que desde un estudio de larga duración o desde una perspectiva más generalizada, escapan a simple vista. En cambio aquí trataremos la producción de personajes concretos, pero no solamente de sus personas, sino de los vínculos que tienen a lo largo de sus vidas. El presente artículo pretende indicar las líneas que muestran la continuidad en un mundo aparentemente tan fragmentado.

Este estudio pretende mostrar como dentro de un mundo tan extenso y vasto como lo era el mundo ibérico de principios del siglo XIX se pueden gestar diversas ideologías. Miguel de Lardizábal, un hombre comprometido con su tiempo y con sus creencias formó parte de una generación, que ha sido poco estudiada, la generación que antecede a los grandes hombres liberales del siglo XIX y que consolidaron las incipientes patrias americanas. Posiblemente, como menciona Richard Herr, a los españoles nacidos a mediados del siglo XVIII les faltaba la mirada retrospectiva necesaria para ver al mismo tiempo, que España llegaba al fin de un proceso, [81] y este fue el caso de Miguel, quien no alcanzó a visualizar los cambios que se habían iniciado y no tenían marcha atrás.

Lardizábal, un hombre que pretendía encontrar la continuidad en medio de un mundo lleno de fracturas que a través de diversos políticos intentaban consolidar nuevos estados y naciones. Un mundo cambiante, lleno de luces y sombras que dejaron de lado y en el olvido de la historiografía a este vasco-mexicano. Esperamos que este estudio sea una ventana para nuevas investigaciones que logren profundizar en las ideologías de esos mundos que parecen tan aislados y tan fragmentados, y que a la luz de un individuo se muestra mucho más vinculado y con más continuidades que

[1] El presente artículo forma parte de mi tesis doctoral: Miguel de Lardizábal y Uribe, un político hispanoamericano, la continuidad frente a la ruptura ( 1744-1823).

[2] Véase de María Cristina Torales Pacheco: "Los vascos en la Nueva España del siglo XVIII", en Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, España XLIX, 1993, p.81- 97; "Andrés Fernández de Otañez, empresario novohispano de la segunda mitad del siglo XVIII", en Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, España, XLIX, 1993 p. 3-18 y su tesis doctoral Ilustrados en la Nueva España, los socios de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, México, RSBAP- Colegio de San Ignacio Loyola-UIA; 2001, 517 pp.

[3] María Carmina Ramírez, Mercaderes Ilustrados Socios de la RSBAP en Valladolid, Santa Clara del Cobre y Pátzcuaro a finales del siglo XVIII, Tesis de Maestría en Historia, México, Universidad Iberoamericana Plantel Santa Fe, 2000, 185 pp.

[4] Esto debido a que difícilmente los historiadores podían distinguir a Miguel de Lardizábal y Uribe, de su hermano mayor Manuel de Lardizábal y Uribe. Incluso el jurista argentino Manuel de Rivacoba Rivacoba, que realizó una extenuante búsqueda de información, comete errores. Este autor hizo una breve pero concisa biografía sobre la vida de los hermanos Lardizábal, en el estudio introductorio de las obras de: Lardizábal y Uribe, Manuel, Discurso sobre las penas contrahido a las leyes criminales de España para facilitar su reforma, Vitoria-Gasteiz, Arteko-Gráficas Santamaría, 2001, (I-CXVI)- (j-xiv)-.(1- 293). Lardizábal y Uribe, Miguel, Apología por los Agótes de Navarra, y los Chuetas de Mallorca, con una breve digresión a los Vaqueros de Asturias, Vitoria-Gasteiz, Ararteko-Gráficas Santamaría, 2000, (I-LXXI)-(1-139). Encontramos también otra obra de reciente publicación de el autor Manuel Ortuño Martínez en su artículo:“Xavier Mina en la Revolución Liberal Insurgente en México” en La Revolución Liberal, Madrid Ed. Orto, 2001, vuelve a confundir a Manuel como miembro de las Cortes de Cádiz, en lugar de Miguel de Lardizábal.

[5] Caro Baroja, Julio, La hora navarra del siglo XVIII, (Personas, Familias, negocios e ideas), España, Diputación Foral de Navarra-Institución del Príncipe de Viana, 1969, p. 82

[6] Archivo Histórico Municipal de Segura- en adelante AHMS- Relaciones del Ayuntamiento, sección E, negociado 7, serie IV, libro 15, exp. 10.

[7] Adolfo de Urquijo e Ibarra (conde de Urquijo), Casas y Linajes de Echave y Laurcain., p. 60

[8] AHMS, ibidem.

[9] Bautizado en enero de 1601. Adolfo de Urquijo op.cit, p. 60

[10] Bautizado el 6 de enero de 1604. ibid.

[11] Bautizado el 13 de marzo de 1616.

[12] Félix Elejalde y Juan Erenchun, Segura. San Sebastián, Publicaciones de la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, 1974, pp. 1-17.

[13] Muere el 18 de agosto de 1718, en la villa de Segura, Guipúzcoa. Archivo Histórico Diocesano del Obispado de San Sebastián -en adelante AHDOSS-, Villa de Segura, Parroquia de Santa Engracia, No. Microfilm 390, f. 316.

[14] Quienes se casaron el domingo 4 de octubre de 1674 en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la villa de Segura, Guipúzcoa. AHDOSS, Villa de Segura, Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Microfilm No. 385, Matrimonios f. 252.

[15] Los cuales mueren sin descendencia por lo que la casa pasa a manos de su sobrino Joaquín de Lardizábal y Vicuña.

[16] Esta se casó el 4 de mayo de 1675 con Domingo de Arrese, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la villa de Segura, Guipúzcoa. AHDOSS, Villa de Segura, Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Microfilm No. 385, Matrimonios f. 253.

[17] Se casaron el jueves 25 de marzo de 1689 con licencia de Joseph de Lardizábal vicario de la iglesia de Idiazábal. Firmaron como testigos de este matrimonio Francisco de Valverdi, Francisco de Echeverría y Ésteban de Lardizábal, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la villa de Segura, Guipúzcoa. AHDOSS Villa de Segura, Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Microfilm No. 385, Matrimonios f. 259.

[18] Colegial del Colegio Mayor de San Bartolomé de Salamanca, y Obispo de Puebla de los Ángeles en la Nueva España.

[19] Bautizada el 28 de noviembre de 1679 en la Parroquia de la Asunción en la villa de Segura, Guipúzcoa, AHDOSS, Villa de Segura, Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Microfilm No. 385, Libro de Bautizados 1682-1723, y muere el 20 de diciembre de 1716, AHDOSS Parroquia de Santa Engracia, Microfilm No. 390, f. 315.

[20] Bautizada el sábado 18 de noviembre de 1702. Sus padrinos fueron Joseph de Ercilla y Josefa de Aldasoro, en la Parroquia de la Asunción en Segura, Guipúzcoa.

AHDOSS, Villa de Segura, Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Microfilm No. 385, Libro de Bautizados 1682-1723, f. 145.

[21] José Bravo Ugarte, Diócesis y obispos de la Iglesia Mexicana 1519- 1939, México, Ed. Buena Prensa, 1941, p. 47-48.

[22] Archivo General de Indias, Sevilla- en adelante AGI- Ramo Contratación 5474, N. 1, R./ 6 /1/10v.

[23] Alejandro de Humboldt , Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, México, Ed. Porrúa (Sepan Cuantos, 39), p. 157.

[24] A las rebeliones populares del siglo XVIII en el País Vasco se les conoce con el nombre de Matxinadas. Estas surgieron con la política borbónica reformista. La denominación surge de Matxin, que significa Martín, quien fue el Santo Patrón de los Ferrones. Este término luego pasó a ser sinónimo de revueltas. Las más importantes fueron las de 1717, que se dieron por el traslado de las aduanas del interior a los puertos, la de 1713-1723, la de 1755 conocida como la de la carne, que surgieron como manifestaciones contra el contrabando del ganado, así como la de 1766, que se le conoció como la de los granos, cuando se manifestaron contra el libre comercio, entre otras. Estas Matxinadas son una especie de manifestaciones externas frente a los desajustes estructurales de la sociedad, y aunque ni surgen en defensa de los fueros, no se puede negarse un fuerte componente foral. Para mayor información ver: Xosé Estévez, Historia de Euskalerria, del Hierro al Roble, Tomo II, Navarra, Ed. Txalaparta, 1996, 323 pp., trabajos de J. Umitikoetxea en la Revista Mundaiz y de A. Otazu en la Revista Txertoa.

[25] María de los Ángeles Larrea, Introducción a la Historia del País Vasco,Op. Cit. pp. 40-47.

[26] Peter Burke, Venecia y Amsterdam. Estudio sobre las élites del siglo XVII, tr. Alberto L. Bixio, Barcelona, España, Gedisa, 1996p. 32

[27] Fernand Braudel, Civilización material, economía y capitalismo, siglos XV-XVIII , Madrid, Alianza Editorial, 1984, 3 Vols.

[28] Para profundizar sobre el tema de tramas de una sociedad y sobre vínculos familiares de vasco-navarros, véase Julio Caro Baroja, La Hora Navarra del siglo XVIII (Personas, familias, negocios e ideas).

[29] Francisco Xavier Guerra, Annik Lemperiere, et al, Los espacios públicos en Iberoamérica, ambigüedades y problemas. Siglos XVIII-XIX, p. 54.

[30] Archivo General Notarias Estado de Puebla, México- en adelante AGNEP- Notaría No. 1, Cd. de Puebla, Fondo Novohispano, Sección Escribanos, Caja 16 Vol. 2, Fj. 68, 93, 96, 98, 157, 163, 166, 244, 272, 289, 298, 300, 303 y 305.

[31] Síntesis Geográfica de Tlaxcala, tomo II, p. 5.

[32] José Antonio Serafín Sodi, Tú ya no soplas, monografías de San Martín Texmelucan, y la hacienda de Chautla, Méx., SEP, 1978 p. 41.

[33] Mercedes Meade de Angulo, Un tlaxcalteca pintado por Goya, Tlaxcala, Gobierno del Estado, p. 6.

[34] Lohmann Villena, Guillermo, Los Americanos en las ordenes nobiliarias 1529-1900, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo, 1947, 2 tomos, 361-363 p.

[35] No han quedado datos concretos sobre los primeros años de existencia de la orden. Durante el reinado de Fernando II en León y Galicia por los años de 1161 a 1170 varios caballeros, en número de trece, encabezados por Pedro Fernández de Fuente Encalada, después de haber llevado una vida licenciosa y arrepentidos de ella decidieron unirse y formar una congregación medio religiosa y medio militar, con el objeto de pelear contra los musulmanes y defender a los peregrinos que acudían a visitar el Sepulcro del Apóstol Santiago en Galicia. Pedro Fernández de Fuente acudió a Roma y del Papa Alejandro III obtuvo el 5 de julio de 1175 una bula que no sólo confirmaba la existencia de la orden sino que le concedía varios privilegios. Cfr. Leopoldo Martínez Cosío, Los caballeros de las ordenes militares en México, p. 9.

[36] AGNEP, Notaría 1, Sección escribanos, escribano Nicolás Gutiérrez, Caja 8, f. 8-9v.

[37] Mercedes Meade de Angulo, Un tlaxcalteca pintado por Goya... Op. Cit. f., p. 6

[38] AGNEP Notaria 1, Sección escribanos, Caja 16 F. 198 r-v.

[39] Archivo General de Notarías de la Ciudad de México- en adelante AGNCM.

[40] Quien residió en Cataluña, y tuvo por hija a Margarita Muñoz de Sandoval, quien se casó con Simón Joseph Venegas.

[41] Quien murió a temprana edad. AGNCM Escribano José Manuel Paz, No. 504 Vol. 3385, Sección: Fondo Antiguo, F. 227 v.- 238 v.

[42] Quién era clérigo subdíacono domiciliario de la ciudad de Puebla de los Ángeles y años más tarde cambio de residencia a Cataluña. AGNCM Escribano José Manuel Paz, No. 504 Vol. 3385, Sección: Fondo Antiguo, F. 227 v.- 238 v.

[43] Quién nació en la ciudad de México, bautizada el 22 de diciembre de 1678 por Juan González de Mier, Inquisidor apostólico de la Nueva España. Mercedes Meade de Angulo, Un tlaxcalteca pintado por Goya, México, Gobierno del Estado de Tlaxcala- Fonpas, p. 6

[44] Quién fue religiosa profesa del convento de Capuchinas de la ciudad de México. AGNCM Escribano José Manuel Paz, No. 504 Vol. 3385, Sección: Fondo Antiguo, F. 227 v.- 238 v.

[45] Archivo General de la Nación de México- en adelante AGNM- Inquisición Vol. 1446, Exp. 1 Fj. 5-21.

[46] Archivo Histórico del Estado de Tlaxcala, México- en adelante AHET, Serie genealogía en Micropelicula, bautismos 1729-1744 Parroquia de san Felipe Ixtlacuixtla, Rollo JLT 4490.

[47] Joaquín Márquez Montiel, Hombres Celebres de Puebla, Tomo I, México, Ed. Jus, 1952, 181 pp.

[48] José Mariano Beristaín Op. Cit., T.II, p. 151.

[49] Sobre este autor se ha escrito que estudió en el colegio de San Ildefonso de la ciudad de México, sin embargo sabemos que no aparece en los registros de la ciudad de México y que posiblemente haya estudiado en el Colegio de san Ildefonso de la ciudad de Puebla, ya que los estudios de los dos hermanos se sabe que fueron en Puebla y no en la capital del virreinato.

[50] AHET Serie: Genealogía en Micropelicula, Matrimonios, Parroquia de San Felipe Ixtlacuixtla, Rollo JLT 4517.

[51] AGNCM, Escribano José Manuel Paz, No. 504, Vol. 3394, Sección Fondo Antiguo, s/f.

[52] Quien nació en Puebla de los Ángeles en el año de 1756. Becario de los colegios de San Jerónimo y Palafoxiano. Cursó retórica, filosofía y teología y se graduo como bachiller en 1772, en la Real y Pontificia Universidad de México. Acompañando a su pariente el obispo de Puebla Francisco Fabián y Fuero, preconizado para arzobispo de Valencia partió a esa ciudad y ahí continuo con sus estudios de teología, sagradas escrituras y griego. Se graduó de doctor en 1776 . Pasó a Valladolid e ingresó a la Universidad Mayor como catedrático de teología. Enciclopedia de México, ciudad de México, 1996, p. 947- 948.

[53] José Mariano, Beristain de Souza, Op. Cit., T.II, p. 151.

[54] Ibidem p. 153.

[55] Archivo de la Diputación de Vizcaya- en adelante AHFV- sección: Varios, Fondo: América, Signatura: 32.

[56] En la obra de Carlos, Gonzalez Echegaray. “Miguel de Lardizábal, Diputado por Indias y Regente de España”, en Los Vascos en la Hispanidad, escrita en 1964 se hace referencia a una carta del AHFV, la cual ya no existe. Sin embargo en esa carta hace referencia Beristáin donde le cuenta a Miguel de Lardizábal sobre las dificultades que a su elección (para Diputado de las Cortes) oponen los “Robesperianos” de ahí, para lo cual extendieron el número de electores, ampliandolo a poblaciones de menos habitantes, y a pesar de estas maniobras triunfo Lardizábal.

[57] Quien nació en el pueblo de Terzaga, señorío de Molina de Aragón en la Diócesis de Sigüenza, el 7 de agosto de 1719. estudió filosofía en Calatayúd, y después teología en la Universidad de Álcala, después de ocupar diversos cargos eclesiásticos en Sigüenza, Valladolid y Toledo fue presentado en 1764 para ocupar la mitra de Puebla de los Ángeles, donde se trasladó un año después donde sucedió a Domingo Pantaleón Abreu. Ver: José Beristáin de Souza. Op. Cit.,p. 534.

[58] Este obispo trajo a la Nueva España a Juan Campos, quien fue Dean de México; José Solís, déan de Oaxaca; Juan España y Joaquín Meave, prebendados de Puebla: Juan Erroz, cura de nativitas, Juan Antonio de Tapia y José Pérez Calama, prebendados de las catedrales de Puebla y Valladolid y obispos de Chile y Quito Respectivamente. Ver: Jaramillo, Juvenal, José Pérez Calama un clérigo Ilustrado del siglo XVIII en la Antigua Valladolid de Michoacán, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán, México, 1990, 31 p. (Col. Humanistas novohispanos de Michoacán, Biblioteca de Nicolaitas notables, 41).

[59] Este jesuita fue autor de la enciclopedia Idea del Úniverso. Tradujo dicha obra al castellano entre 1789 y 1805, la cúal publicó en Madrid con diferentes títulos. Debió de haber conocido a Clavijero durante el exhilio en Italia. Ver Ronan, Charles E., Francisco Javier Clavigero, S.J., (1731-1787), figura de la ilustración mexicana; su vida y obras, México, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Universidad de Guadalajara, 1993, p 162.

[60] Charles E. Ronan, Op. Cit., p. 220-221.

[61] Ibidem, p. 220-221.

[62] Carlos, Gonzalez Echegaray. “Miguel de Lardizábal, Diputado por Indias y Regente de España”, en Los Vascos en la Hispanidad, Bilbao, Diputación de Vizcaya, 1964, p. 103-109.

[63] Gaspar Melchor de Jovellanos Ramírez, Diarios, Madrid, Alianza, 1967, p. 241.

[64] Manuel de Rivacoba y Rivacoba Discurso sobre las penas contrahido a las leyes criminales de España para facilitar su reforma, Vitoria-Gasteiz, Arteko-Gráficas Santamaría, 2001 p. XVI-XIX

[65] Julio, Caro Baroja. Op. Cit. p. 30

[66] Miguel de Lardizábal y Uribe, Manifiesto que presenta a la nación el consejero de estado D. Miguel de Lardizábal y Uribe, uno de los cinco que compusieron el supremo consejo de regencia de España e Indias, sobre la conducta política en la noche del 24 de septiembre de 1810, España, Alicante, Impreso por Nicolás Carratála Menor y hermanos, 1811, p. 11.

[67] Carlos, Gonzalez Echegaray. Op. Cit., p. 103-105.

[68] Debido a que Manuel de Lardizábal y Uribe desautorizó la sentencia que el habían otorgado al alcalde Rico Acedo, hijo del gobernador del Consejo de Castilla, Conde de Cañada, tuvo que salir de las cortes de Madrid desterrado por Godoy el 4 de junio de 1794. Éste fue trasladado con su familia a Caravaca en octubre de 1794, y de ahí pasó a Vergara con su hermano en el año de 1797.

[69] José Ignacio, Tellechea Idigoras, “ El Real Seminario de Vergara y su director Lardizábal ( 1801-1804)” en Los antiguos centros docentes españoles, Comunicaciones presentadas en el Pleno de la Asamblea celebrado en San Sebastián los días 9 al 11 de diciembre de 1971, San Sebastián, Patronato José María Quadrado, 1975, p. 46.

[70] Emilio de Felipe y Lorenzo, Op. Cit., p. 19.

[71] Archivo del Seminario de Bergara 3-A-3.

[72] Carlos, Gonzalez Echegaray. “Miguel de Lardizábal, Diputado por Indias y Regente de España”, en Los Vascos en la Hispanidad, Bilbao, Diputación de Vizcaya, 1964 p. 106.

[73] Lucas, Alamán. Historia de Mejico desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1801 hasta la época presente, México, Ed. Jus, 1942, Vol. 1, p. 188.

[74] Loc. Cit

[75] Idem. p. 198.

[76] Escritos Inéditos de Fray Servando Teresa de Mier, México, Colegio de México-Centro de Estudios Históricos, 1944, p. 284- 285.

[77] Fray Servando Teresa de Mier, Historia de la Revolución de Nueva España, México, Instituto Cultural Helénico-FCE, 1986, Tomo 2 p. 422.

[78] Francisco, Blasco y Fernández de Moreda Lardizába,l el primer penalista de América Española, México, Imprenta Universitara, 1957 p. 30.

[79] Chartier, Roger, Espacio público, crítica y desacralización en el siglo XVIII Los orígenes culturales de la Revolución francesa, Barcelona, España, Gedisa, 1995, p. 29

[80] Miguel Artola, La España de Fernando VII, Madrid, Espasa, 1999, p.19

[81] Richard Herr, España y la Revolución del siglo XVII, Madrid, Aguilar , 1973,. p. 365.

 




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