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Gonzalo J. Auza Buenos Aires, Argentina. 2008-05-02 21:27 Last modified: 2008-05-03 01:00 |
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Henrike Knörr, intelectual destacado y hombre bueno
La noticia del fallecimiento de Henrike Knörr nos dejó sin palabras y con el corazón dolorido a muchos, tanto en Euskal Herria como en la diáspora. Nos sorprendió la noticia mientras aún esperábamos una total recuperación de su enfermedad. Su fuerza y ganas de vivir, y las mejorías de los últimos meses, eran un aliento de esa esperanza constante. Pocas semanas atrás decía a quien esto escribe -y en la que fue la última correspondencia- "me encuentro estupendamente, y con muchas ganas de vivir y de trabajar". Y, así, éstas son las líneas que jamás esperábamos escribir.
Hoy, todo el mundo vasco despide con gran dolor a quien fuera un referente insustituible en el mundo del euskara y un amigo de la diáspora, con la cual mantenía numerosas relaciones.
El euskara y el país ha perdido a una persona de enorme valía y en su madurez intelectual. Henrike era Catedrático de Filología Vasca en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU); y era académico de Euskaltzaindia desde los 29 años; actualmente ocupaba el cargo de Director de Investigación de esa academia, en la que también había sido Vicepresidente, Secretario y Tesorero. También fue Presidente de su Comisión de Onomástica -uno de sus campos de especialización- entre 1984 y 2001. Había estudiado Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró en Filología Vasca la Universidad del País Vasco bajo la dirección de Koldo Mitxelena, con una tesis titulada "Para una edición crítica del Diccionario de Maurice Harriet". Fue el primer vicerrector del Campus de Alava de la UPV/EHU. Sus principales campos de investigación fueron: onomástica, historia de la lengua vasca, textos vascos, filología, lexicografía, bibliografía, biografía, historia cultural y etnografía. Además, tuvo siempre una actividad constante en el campo de la divulgación y defensa del patrimonio cultural, en la que se destaca su actuación en la Sociedad Landazuri, institución que el viernes pasado lo nombró Presidente de Honor. Asimismo participó y colaboró activamente con numerosas entidades culturales, en Euskal Herria y en el mundo. Henrike conocía, escribía y hablaba varias lenguas; a sus amigos, hablantes de distintos idiomas, les escribía en la lengua franca latina. Fruto de su labor son numerosos libros, traducciones de obras e incontables artículos en muy diversas publicaciones, tanto científicas como de divulgación y prensa periódica, que pueden verse en detalle en su curriculum. Había nacido en Tarragona en 1947, pero residía en Vitoria-Gasteiz desde los siete años, donde formó su familia.
Henrike había establecido numerosos contactos y mantenía amistades en la diáspora vasca. El año pasado tuvo que suspender, a raíz de la declaración de su enfermedad, una estancia larga en el Centro de Estudios Vascos de Reno, Estados Unidos.
Tenía también una relación constante con EuskoSare. Había manifestado su apoyo a esta iniciativa desde las etapas más tempranas, cuando señaló: "He sabido de las tareas preparatorias para la constitución de EuskoSare. Se trata de un proyecto de suma importancia para la comunidad vasca internacional, ante todo, de modo que se encuentre fácilmente acceso a una ingente cantidad de información acerca de nuestro pueblo. Pero, además, hay un aspecto de suma relevancia: EuskoSare puede ser para todo el mundo el punto imprescindible en que obtener datos sobre la Vasconia europea y la de la emigración, a todos los niveles. Pensemos, sin ir más lejos, en el ámbito académico en los cinco continentes, que desea obtener información de una u otra índole, buscar referencias bibliográficas, hechos históricos, teorías, etc. No me extenderé en la necesidad de equilibrar o contrapesar, con un sentido de apertura y civilización, la pésima imagen que muchas veces se tiene de nuestro pueblo en el mundo. EuskoSare viene de la mano de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos, la única Institución que puede encarar este proyecto, si tenemos en cuenta su naturaleza como Academia de Ciencias, con proyección en todo el territorio vasco y fuera de él. En todo lo que podamos ayudar, Euskaltzaindia / Real Academia de la Lengua Vasca contribuirá a este proyecto, e igualmente quien esto suscribe".
Con mucha generosidad, desde entonces, colaboró constantemente con EuskoSare en diversas cuestiones. Así, por ejemplo, contamos siempre con colaboraciones escritas de Henrike Knörr en este sitio. Sus artículos de divulgación siempre estaban impecablemente escritos, eran amenos y aportaban cultura y erudición sin pedantería; con perspectivas originales que motivaban constantemente a la reflexión. Dicen que los sabios -como lo ha calificado Rafael Fernández de Carranza- son aquellos a los que no se puede encasillar. Henrike era uno de esos personajes imposibles de clasificar. En el mundo en que vivimos eso ha sido una enorme virtud y un signo de independencia intelectual.
No sólo hemos perdido a un académico e intelectual de enorme peso. A la par del prestigio y la relevancia científica de Henrike, estaba su valía moral, su bondad y su extrema generosidad para con todos. Era atento en el trato personal y elegante en la correspondencia. Brindaba su tiempo y sus conocimientos sin reservas ni apuros, con dedicación y sencillez, como quien no tiene nada más importante que hacer. Una conversación pasajera sobre un tema accidental podía convertirse en un sobre que llegaba al día siguiente, acompañado de una atenta nota, con fotocopias de fuentes de consulta y referencias que servían de orientación a quien no conocía la bibliografía que él manejaba. Recuerdo claramente su expresión de sorpresa, cuando nos vimos por primera vez en Gasteiz años atrás, luego de mantener sólo correspondencia, y él esperaba encontrarse con una persona mucho mayor que yo. Desde entonces, a pesar de la diferencia de edad, no tuvo más que generosidad en los asuntos que tratamos, tanto institucionales como personales. Tuvimos ocasión de compartir tiempo allí y aquí; y cada encuentro con él era enormemente placentero, igual que cada correo o cada conversación telefónica.
Dicen que el mejor epitafio que se podría poner a una persona es: "Fue un hombre bueno". Henrike era una de esas pocas personas que lo merecen. Más allá del académico estaba el hombre bueno y generoso, algo de lo que podemos dar fe, al igual que muchos otros.
La pérdida del académico duele al país y a la cultura, la pérdida del hombre nos estruja el corazón a todos lo que tuvimos oportunidad de gozar de su amistad.
Henrike ha dejado un vacío muy difícil de llenar. Aún no podemos creer que ya no esté con nosotros; y le tenemos que dar la despedida sabiendo que no podremos escribir con la misma altura y elegancia con la que él recordaba a otros, siempre oportunamente.
Desde aquí le decimos, humildemente y con dolor, adiós a un amigo; y acompañamos a su esposa, Rosario de Santiago, y a toda su familia en este momento.
A project by the Basque Studies Society
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Enrike Knörr